Simon & Garfunkel / The Bangles / Susan Werner. «A Hazy Shade of Winter»

Paul Simon y Art Garfunkel eran amigos desde la infancia, fueron al mismo instituto y crecieron juntos en el barrio de Kew Gardens Hills, en Queen (Nueva York). Con catorce o quince años Paul Simon ya compuso primera canción: «Hey, Schoolgirl«, que cantó con su amigo en un dúo que denominaron Tom & Jerry. Pero bien pronto comenzaron las desavenencias; en 1958 Paul grabó un single en solitario bajo el apodo de «True Taylor», algo que no gustó nada a Art Garfunkel. Continuaron grabando sencillos con poco éxito, bajo el nombre de Tom & Jerry hasta que acabaron el instituto y se separaron para ir a la Universidad. Tras algunos intentos, no excesivamente afortunados, para iniciar sus respectivas carreras en solitario, en 1963 el dúo volvió a reencontrarse, ya como Simon & Garfunkel; actuaron juntos en algunos festivales y publicaron su primer álbum: «Wednesday Morning, 3 A.M.», con éxitos tan sonados como «The Sound of Silence«. Al poco de grabar este disco se separaron, Simon editó su primer Lp en solitario y volvieron a unirse para trabajar en su segundo disco: «Sounds of Silence» (1966), al que le siguió «Parsley, Sage, Rosemary and Thyme» (1966), la banda sonora de «El Graduado«, «Bookends» (1968) y «Bridge Over Troubled Water» (1970). Como comentamos en una entrada anterior dedicada a este dúo, acabaron separándose tras la grabación de este último disco y su consiguiente gira de promoción. Su penúltimo Lp, «Bookends«, vendió más de un millón de copias y colocaron varios temas en las listas de éxitos: «At the Zoo», «Fakin’ it», «Mrs Robinson» y el tema que hoy nos ocupa, «A Hazy Shade of Winter»; fue compuesto por Paul Simon con un ritmo más rápido de lo que era habitual en las canciones del dúo, mientras que su exquisita letra reflexiona sobre el paso del tiempo y la pérdida de oportunidades para quienes ya han llegado al final de su otoño sin haber finalizado su tránsito por la vida de manera satisfactoria. Algunos grupos han inclinado el tema hacia el rock o el punk, es el caso de las adaptaciones debidas a Bodyjar, She Wants Revenge o la más conocida de todas, la de la banda femenina The Bangles -la segunda destacada de hoy-, perteneciente a su disco «Less Than Zero» (1987) e incluida en la banda sonora de la película «Golpe al Sueño Americano«. Pero también hay bastantes versiones jazz, melódicas u orquestadas, como las de Andy Monroe, Sharon Goldman, Pops Ochestra, RTE Concert Orchestra o Susan Werner, a quien hemos querido dedicar el tercer vídeo; formó parte de su álbum «Classics» (2009).

Gaspard Royant. «Night in the City»

El término revival es definido por el Diccionario panhispánico de dudas como «voz inglesa que se usa con cierta frecuencia en español con el sentido de ‘retorno de gustos, modas o tendencias propios de otras épocas'»; también indica que es un «anglicismo evitable, que puede sustituirse por voces españolas como resurgimiento, recuperación, resucitación, renacimiento, retorno, regreso o similares». Pues todo eso es Gaspard Royant, lo digamos en inglés o en español, un artista que parece sacado de películas como «Grease» o «American Graffiti» pero en versión 3.0, actualizado tanto en lo relativo a vestuario como a movimientos y sonido. Tengo que agradecer a whatgoesaround, el patrón de ongakumymusic, por darme a conocer a este cantante francés; en una de sus entradas nos contaba que nació en la Haute Savoie y que, con apenas siete años, ya empezó a estudiar solfeo y a familiarizarse con el saxo. En el año 2009 publicó su primer trabajo, un disco con cinco canciones y, a partir de 2012, varios singles hasta que consiguió editar su primer larga duración («10 Hit Wonder», 2014). En abril de 2016 sacó al mercado su segundo álbum, «Have You Met Gaspard Royant?«, en el que se incluía el tema protagonista de esta entrada. «Night in the City» es la novena canción del disco, que recomiendo no os perdáis porque está plagado de excelentes temas, como «Baby I’m with you«, «7» Club» (que a mí me recuerda a algunas canciones de Amy Winehouse), «Getaway«, «New Religion«, «Hard Times» o «Follow the Rhythm«, por citar algunos. En su estilo reconocemos elementos procedentes del R&B, el soul, el rockabilly, el pop o el nothern soul, un estilo o tendencia del que da buena cuenta whatgoesaround en el post anteriormente mencionado. En «Night in the City» incluso vemos un acercamiento al Doo-Wop, género del que apenas me he ocupado y que espero pronto pueda protagonizar alguna entrada en La Guitarra de las Musas. Este tema, además de ese sutil ritmo duduá, presenta un par de referencias, a modo de guiño homenaje, que confirman el espíritu revival de su propuesta; de un lado el inicio, similar al arranque de «Mister Sandman«, canción de 1954 popularizada por el grupo femenino The Chordettes; y, por otro, ese sonido (a partir del minuto 1:36) que recuerda al de la celesta utilizada por Buddy Holly en su conocido tema «Everyday«. Si os gusta lo retro, disfrutáis con artistas actuales como Nikki Hill, Imelda May o Sugarpie & The Candymen, no os perdáis a Gaspard Royant.

Marillion. «Grendel»

El rock progresivo vivió un relativo auge durante los años ochenta, espoleado por una serie de grupos que acabarían originando la corriente conocida como rock neoprogresivo, de talante más comercial, con una teatralidad escénica acusada, cierta influencia del heavy metal y, por supuesto, del rock sinfónico setentero. IQ, Pendragon o Arena fueron algunas de las bandas que se englobaron en esta corriente, aunque la más representativa y conocida fue Marillion, para muchos los verdaderos abanderados de este movimiento. Iniciaron su andadura en 1979, en Inglaterra, con el nombre inicial de Silmarillion, tomado de la novela de J.R.R. Tolkien, aunque un par de años más tarde lo acortaron a Marillion para evitar posibles conflictos con los derechos de autor. La formación clásica es la integrada por Mick Pointer (batería) –sustituido tras el primer Lp por Ian Mosley-, Peter Trewavas (bajo), Mark Kelly (teclados), Steve Rothery (guitarra) y el carismático Derek William Dick, más conocido como “Fish” (voz); ellos grabaron los discos más importantes de esta banda: “Scrip for a Jester’s Tear” (1983), “Fugazi” (1984), “Misplaced Childhood” (1985) y “Clutching at Straws” (1987). En 1988 “Fish” abandonaba el grupo, comenzando así una nueva etapa con el cantante Steve Hogarth, que aún permanece en el grupo junto con el resto de la formación clásica. Antes de “Scrip for a Jester’s Tear” habían grabado un single de larga duración, titulado “Market Square Heroes” (1982), cuya cara B estaba ocupada por una pieza progresiva de más de diecisiete minutos de duración titulada “Grendel”, un tema épico compuesto a partir del filosófico y reflexivo libro, del mismo nombre, escrito por John Gardner que, a su vez, estaba basado en “Beowulf”, el poema épico anglosajón anónimo escrito durante la Edad Media. Grendel, el protagonista del libro de Gardner, uno de los antagonistas del héroe Beowulf, es un gigantesco monstruo provisto de una fuerza brutal, con poderes mágicos, siempre ávido de humanos a los que devorar. Marillion tiene una legión de seguidores, pero también tiene bastantes detractores convencidos de que sus influencias (Rush, Pink Floyd, Genesis, etc.) son demasiado explícitas; un ejemplo de ello lo tenemos con este tema, “Grendel”, frecuentemente comparado con el “Supper’s Ready” de Genesis. Sea como fuere, es la pieza que más me gusta de Marillion, perfecto para el lucimiento de “Fish” y con dos solos de guitarra (entre el minuto 4:26 y el 5:48; y desde el minuto 15:29 hasta el final) que justifican cualquier tipo de elogio. Para terminar, aquí os dejo una interpretación en directo con subtítulos en español.

Las Cinco Canciones de JakeSnake (V): «A man I’ll never be» (Boston)

Hoy día los chavales de catorce o quince años tienen de todo, incluso modernos y costosos smartphones, donde pueden escuchar la música que les dé la gana. En los años setenta la cosa era más complicada, al menos para los que procedíamos de familias humildes como la mía; me acuerdo que grababa en cintas de marca completamente desconocidas (y así me iba …) y medité mucho antes de comprar mis primeras casetes; aún me acuerdo cuáles fueron: «El Patio» (Triana), «Relayer» (Yes), «Aqualung» (Jethro Tull) y «Boston» (Boston). De este último disco ya me ocupé en su momento, a través del tema «More Than a Feeling» o «Más que un sentimiento», el título que aparece en mi cinta. Desde hace tiempo tenía ganas de que esta banda volviera a aparecer en La Guitarra de las Musas; de hecho, tengo preparada una entrada con el tema tal vez más conocido de su segundo álbum: «Don’t look back»; por eso, cuando vi que JakeSnake elegía otra canción de ese mismo disco me llevé una alegría. En concreto, ha elegido la balada «A man I’ll never be», un tema precioso con el que ha querido recordar y homenajear a su abuelo; no os perdáis su relato porque os va a emocionar, ni su penúltima frase donde se condensa, de manera brillante, todo el amor y el respeto que puedes sentir hacia quien quieres y admiras. Muchas gracias, Jake, por esta semana tan intensa y emotiva que nos has regalado, y por todas las elogiosas, más bien «ruborizantes», palabras que me has dedicado. Recordad que el blog de Jake es Musicae Memorandum. Un abrazo muy fuerte.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

«Por fin, que pensarán algunos, llega mi última colaboración en La Guitarra de las Musas. En primer lugar he de pedir disculpas por haber tardado tanto en realizar las 5 canciones de mi vida, creedme cuando os digo que dispongo de poco tiempo y que me ha costado una barbaridad decidir el quinteto sobre el que referir, de verdad que se me quedan decenas de bandas y cientos de canciones de mi vida en el tintero. Y en segundo y último, me gustaría recordar que, la primera vez que entré por estos lares, tan sólo me hicieron falta 15 minutos para darme cuenta de que estaba ante un gran blog; tanto, que me permití el lujo de afirmar que estaría entre los tres finalistas (asegurar que finalmente vencería me pareció una falta de respeto hacia los demás participantes) de aquel concurso del que es actual ganador. Por la parte que me toca, y sin ánimo ninguno de parecer petulante en absoluto, es el mejor sucesor, en lo que a palmarés de concurso se refiere, que uno pudiera imaginar y/o desear. A ver si me expreso bien, que un blog como éste tenga el Premio 20Blogs revaloriza el que nosotros conseguimos justamente un año antes. Dicho queda.

No he sido capaz de encontrar un tamaño de fuente tan grande como para poder expresar de manera justa el enorme GRACIAS que me gustaría transmitir. Quizá no sea necesario, estoy seguro que Raúl sabe cuán agradecido y orgulloso me siento de poder intervenir en La Guitarra de las musas. Para mí ha sido un honor, un privilegio, un lujo… de todo corazón.

En este sentido, mi agradecimiento va más allá al hecho de poder escribir unas líneas en un lugar tan prestigioso como lo es éste, va más bien dirigido hacia la oportunidad de poder plasmar todos los sentimientos, inquietudes, recuerdos, miedos que uno tiene a través de la música, esa pasión que nos une, y que algunos, mediante el formato Blog, usamos muchas veces a modo de desahogo. Y es que la de hoy es sin ningún género de duda, la entrada más dura que escribí jamás.

Llegados a este punto, me es imposible no rememorar la entrada de Salva en esta misma bitácora sobre «Back in black». Y no, no es por AC/DC, sino por la figura del abuelo. Me encantó aquello de «nada más alejado del Rock que mi abuelo«, algo que yo sin duda también pudiera afirmar. No sé si las casualidades existen o si el destino está ya escrito, lo cierto es que la noche en la que falleció mi abuelo, mientras me dirigía hacia la casa de mi Tete, se oyó la canción de hoy. En verdad que no recuerdo muy bien de cómo pude llegar, las lágrimas en mis ojos y las imágenes de mi abuelo Paco en mi cabeza apenas sí me permitían ver la carretera. Lo que sí puedo asegurar es que en aquel preciso momento, en la radio de mi coche, sonaba «A man I´ll never be».

Cuando comentaba anteriormente lo de las casualidades, no lo hacía porque a mi Tete también le encanten Boston, sino más bien por aquello de el hombre que nunca seré. Soy perfectamente consciente de que la letra del tema poco o nada tiene que ver con mi experiencia en concreto, realmente habla sobre la impotencia de un hombre por no ser capaz de colmar las expectativas de su chica, de como, por muy duro que lo intente, él nunca será el hombre que ella imagina en su mente, pero entenderéis que yo haya asimilado la canción como un recuerdo indeleble hacia ese gran hombre que fue mi abuelo, alguien que sólo supo responder a todas las dificultades e injusticias que la vida le planteó con amor hacia sus seres más queridos y con respeto y educación hacia todos los demás.

No sé, a veces tengo la sensación de que esa noche marcó un punto de inflexión en mi vida, un antes y un después. Si bien, hasta que mi abuelo se marchó tenía la impresión de estar viviendo la vida, tras Él (y Ellas dos), parece que sólo la recuerdo. Sería injusto afirmar, especialmente para las personas que me quieren y me acompañan en mi vida, que no soy feliz, pero lo cierto es que sin ellos tres ya nunca será lo mismo.
Y es que aquella noche de 2007, súbitamente, pasé de ser un chico a ser un hombre. Pero no como mi abuelo, pues Él fue el hombre que yo nunca seré, o mejor dicho, el hombre que yo nunca seré capaz de ser.

Gran abrazo a todos, nos seguimos leyendo, hasta siempre».

 

Las Cinco Canciones de JakeSnake (IV): «Mystery» (Dio)

España suspendió el Servicio Militar Obligatorio en 1996 aunque, en realidad, siguió funcionando hasta 2001, cuando fue sustituido por un modelo de ejército profesional en el que las mujeres también tuvieron, y siguen teniendo, cabida. Obviamente, yo no me libré y, como ya he comentado en alguna ocasión, me tocó hacer la «mili» en Melilla (dicen que fue por sorteo …), previo paso por el CIR de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), donde realicé la instrucción. Fue un año en total, del que guardo buenos y malos recuerdos, aunque realmente los malos momentos no fueron tantos; lo peor fue tener que dejar mi trabajo para incorporarme a filas, los primeros momentos de desconcierto cuando abandonas la vida civil para incorporarte a la disciplina y la vida militar, y los malos días que pasé, ya en Melilla, hasta que me dieron el destino definitivo en el botiquín del Regimiento de Caballería Acorazado «Alcántara 10», como soldado agregado de la Compañía del Cuartel General, mi destino inicial. Os cuento todo este rollo porque nuestro invitado de esta semana fue militar profesional durante cuatro años de su vida, precisamente el período que protagoniza la entrada de hoy, unos años en los que JakeSnake no abandonó su pasión por la música y, en particular, por el heavy metal. Ha querido que «Mystery» sea la canción que represente aquella etapa de su vida, un tema de Ronnie James Dio y Jimmy Bain publicado en el segundo álbum de estudio de la banda Dio, el titulado «The Last in Line» (1984).

«Tal y como comentaba en mi segunda aportación a esta enorme bitácora, siempre consideré la música, además de como una de las grandes pasiones de mi vida -por no decir la que más-, como un eficaz y casi infalible recurso para trasladarme por distintos momentos, felices y no tanto, de mi particular existencia. Hablaba también en el mencionado post, de ese tan maravilloso como extraño, por desgracia, fenómeno de sentirse plenamente bienaventurado, y sobre todo, de tener absoluta constancia de ello.

Bien, pues hoy voy a trasladar esa sensación 5 años más allá, o sea, a mis 19 años. Resulta que, por circunstancias varias, en una decisión que aún a día de hoy me sigue sorprendiendo a mí mismo, ingresé en el ejército como soldado profesional. Destaco lo sorpresivo del asunto porque nunca fui yo alguien que sintiera una especial vocación militar, casi que lo contrario. Cuatro años fueron los que permanecí sirviendo a la patria, algo de lo que no me arrepiento si bien tampoco me provoca un orgullo especial.

El caso es que, antes de ser enviado a destino, era necesario pasar un periodo de aprendizaje de tres meses en un centro de formación, en Rabasa (Alicante) en mi caso. Así que imaginaros, 19 años, 500 chic@s en aquel regimiento y una ciudad tan maravillosa como Alicante… una mezcla explosiva en la que era imposible no pasarlo bien. En esta ocasión la impresión de felicidad que anteriores aportaciones describía no respondía a ese aroma tan fresco, inquieto e ingenuo de los 14 años, olía más bien a alcohol, a garitos oscuros, a hormonas adolescentes en plena ebullición y a noches que tan solo la salida del sol podía poner fin.

Varios, muchos, fueron los discos que ambientaron aquella inolvidable e irrepetible época, pero tres son los que no tengo más remedio que destacar por su especial incidencia: «Wild Frontier» de Gary Moore, el mejor acompañante durante los innumerables viajes en bus desde Cartagena a Alicante y viceversa, «Images and Words» de Dream Theater, un inesperado regalo de mi chica que desde ese preciso instante pasó a ser mi álbum favorito forever and ever, y «The Last in line«, el discarro de Dio que tanto me hizo disfrutar cuando, mediante un discman, lo escuchaba todas y cada una de las noches (que no se nos permitía salir, claro) en la litera de aquel viejo barracón, evitando así el jaleo que ochenta tíos adolescentes en plena efervescencia dentro de un mismo espacio pueden acarrear. Creedme, nunca un somnífero fue tan placentero y tan poco tranquilizante.

Nada más finalizar mi etapa alicantina descubrí «Holy Diver«, seguramente la joya de más quilates de Ronnie James Dio en solitario, y hasta el último instante he dudado si «Caught in the middle«, una de mis grandes debilidades, debería ser la destacada hoy, pero finalmente he comprendido que hubiera sido injusto no hacerlo sobre una canción de The Last in line. Pudieron haber sido «Evil eyes«, «We rock«, «I speed at night» o «Breathless«, pero sin duda esta «Mystery» es la con la que mejor vuelvo a sentir esa fragancia que antes describía. Ya sabéis, el milagro de la música …»