Herbie Hancock / Mongo Santamaría / Sly & The Family Stone. “Watermelon man”

Herbie Hancock es una de las grandes figuras del jazz, de las más creativas y controvertidas por sus fusiones y sus singulares propuestas musicales, que van desde el hard bob al jazz electrónico, pasando por el jazz fusión y el funky jazz. Según nos cuenta Keith Shadwick en su libro Jazz, Legends of Style (Barcelona: Time Life, 1999), este compositor y pianista nació en Chicago (1940), en una familia acomodada aficionada a la música; a los siete años ya tomaba lecciones de piano y, aproximadamente con once, tocó en un acto organizado por la Chicago Symphony Orchestra para jóvenes músicos. Tras formarse en el Grinnell College, empezó a ser conocido en el circuito jazzístico y, en 1960, se unió en Nueva York al quinteto de Donald Byrd, llegando incluso a grabar con ellos. En 1962 le ofrecieron la posibilidad de publicar su primer álbum con el sello Blue Note, titulado “Takin ‘Off”, en el que también intervinieron Freddie Hubbard (trompeta), Dexter Gordon (saxo), Butch Warren (contrabajo) y Billy Higgins (batería). El disco comienza con uno de los temas más recordados de Herbie Hancock y, yo diría, que de todo el jazz: “Watermelon Man”. Esta melodía fue grabada de nuevo por su autor en 1973, incluida en su álbum titulado “Head Hunters”, con mucha más fusión, sobre todo procedente del funk y la música electrónica.

“Watermelon Man” alcanzó un gran éxito de la mano del cubano Mongo Santamaría; parece que esta versión, de tan sólo unos tres minutos de duración, se gestó en un club nocturno del Bronx (Nueva York), cuando Hancock sustituyó aquella noche a Chick Corea en la orquesta de Mongo Santamaría; Hancock comenzó a tocar el tema y Santamaría se arrancó con las congas, poco tiempo después el cubano grabaría esta melodía para incluirla en su disco “Watermelon Man” (1963). Finalizamos esta terna con la versión grabada por una de las bandas de referencia del funk: Sly and the Family Stone; al menos que yo sepa, fue recogida en su álbum recopilatorio “Ain’t That Lovin’” (2000). Si os apetece seguir escuchando otras versiones de esta canción, dentro del ámbito del jazz, os recomiendo las de John Hendricks, Erroll Garner, Xavier Cugat, King Curtis, Quincy Jones, Julie London, Illinois Jacquet, Herbie Mann, Michel Camilo o David Benoit. Si queréis ver cómo suena en otros estilos, podéis probar con Big Mama Thorton, Alexis Corner, Albert King, Buddy Guy, Gloria Lynne o Manfred Mann.

Alexis Nolla. Proyecto «El vendedor de sandías» (http://elvendedordesandias.com/ilustraciones)

Bill Haley & His Comets. “Rock Around the Clock”

Bill Haley (1925-1981) es uno de los pioneros del R&R y el primero que logró llevar una canción de este género, “Rock Around the Clock”, al número uno en la lista de ventas de los Estados Unidos y de otros países, como Reino Unido o Alemania. En plena Gran Depresión, sus padres le regalaron una guitarra de cartulina y le hicieron creer que era real, mientras su padre le acompañaba al banjo y a la mandolina, y su madre al piano. Con quince años abandonó su casa con una guitarra (de verdad) bajo el brazo y muchas ganas de ganarse la vida con la música; tras pasar años de penuria tocando en clubs y donde buenamente podía con su banda The Saddlemen, consiguió su primera grabación en 1951, para el sello Ed Wilson’s Keystone de Philadelphia (EE.UU.) Un año después, Bill y su banda tomarían su nombre artístico definitivo, Bill Haley & His Comets, dando así inicio a una destacada carrera musical durante las décadas de 1950, 1960 y, en menor medida, 1970. Falleció en 1981, víctima de un tumor cerebral.

Como comentábamos antes, Bill Haley & His Comets son los intérpretes más importantes que ha tenido la canción “Rock Around the Clock”, uno de los primeros rocanroles de la historia, que logró elevar este género a la categoría de fenómeno de masas. Sin embargo, bien podría decirse que su éxito fue accidental. Esta melodía, conocida inicialmente como “We’re Gonna Rock Around the Clock Tonight!” y posteriormente como “(We’re Gonna) Rock Around the Clock”, fue compuesta por Max C. Freedman y James E. Myers probablemente tomando como referencia temas anteriores, como “Move it On Over” de Hank Williams (a su vez basado en piezas musicales de los años veinte) o “Red Wagon” de Count Basie. La primera grabación corrió a cargo del grupo Sonny Dae & His Knights y, unos meses después (en 1954), se registró la de Bill Haley & His Comets, en una sesión desastrosa, tal y como nos cuenta Íñigo López Palacios en un artículo publicado en el diario El País. Según relata este autor, Haley sólo consiguió que “Rock Around the Clock” figurara como cara B del tema “Thirteen Women (and only one man) in town”. El día de la grabación todo funcionó mal: Bill y su banda llegaron tarde, tuvieron que grabar la cara A del single seis veces porque no era del agrado de los productores, y sólo cuarenta minutos antes de abandonar el estudio comenzaron con “Rock Around the Clock”. Como el tema se quedaba corto, el guitarrista Danny Cedrone tuvo que improvisar un solo de guitarra a partir de otro que ya habían tocado en un tema anterior del grupo, “Rock The Joint” (comprobadlo, ya veréis como son idénticos); en la primera toma apenas se escuchaba la voz de Haley, así que hicieron una segunda sólo con el micrófono y, después, sincronizaron ambas.

El single no tuvo una gran acogida, hasta que uno de los ejemplares cayó en manos de un niño de nueve años, Peter Ford, el hijo del actor Glenn Ford. Este chaval, aficionado a la música, puso el disco en su equipo alta fidelidad y quedó decepcionado hasta que dio la vuelta al single y escuchó “Rock Around the Clock”: “Pensé que era una buena canción con un gran ritmo de batería. Pero no puedo decir que fuera de mis favoritas”. Poco tiempo después, Richard Brooks, que estaba dirigiendo “Semilla de Maldad”, le pidió a Glen Ford que le buscara una canción para su película; éste a su vez solicitó de su hijo una selección de discos que él considerara interesantes para los propósitos de Brooks. «Semilla de Maldad» fue estrenada en 1955, con “Rock Around the Clock” sonando al comienzo de la misma. Ni que decir tiene que, tanto la película como la canción, fueron un gran éxito. Os dejo algunas versiones, en concreto las grabadas por The Isley Brothers, Chubby Checker, The Platters, Sha Na Na, Sex Pistols y Los Llopis (en español), aunque hay muchas más.

Bill-Haley---his-Comets-rocknroll-remembered-713902_1139_1344Bill Haley & His Comets

Tri Yann. “La Jument de Michao”

La nostalgia se comporta como un microorganismo oportunista, se apodera de nosotros cuando nos entregamos a prácticas de riesgo, como escuchar una cinta de casete por el viejo método de poner una cara y, después, darle la vuelta. Dada la dificultad de encontrar el disco en internet, fue lo más sencillo que se me ocurrió para escuchar el álbum “La Découverte ou l’ignorance” (1976), de la banda bretona de folk-rock celta Tri Yann. Conocí a esta formación en el año 1995, gracias a la canción “La jument de Michao”, que escuchábamos y bailábamos en una discoteca de Poitiers (Francia) durante mi estancia postdoctoral. La expresión bretona Tri Yann significa algo así como “los tres Juanes”, haciendo alusión a los tres Jean fundadores del grupo (Jean-Louis Jossic, Jean Chocun y Jean-Paul Corbineu), aunque inicialmente el nombre que tomaron fue el de Tri Yann an Naoned, es decir, “los tres Jean de Nantes”. Comenzaron su andadura en 1969, siguiendo la estela de pioneros de la música celta como Alan Stivell, y grabaron su primer álbum en 1972 (“Tri Yann and Naoned”), aunque el disco que les dio a conocer fue el cuarto, el ya mencionado “La Découverte ou l’ignorance”, al que incorporaron instrumentos eléctricos que ayudaron a fusionar el rock con los planteamientos folk-celta característicos de esta formación. Aún siguen en activo, de hecho, es una de las bandas más longevas de Francia y, tal vez, la más conocida en el ámbito de la música celta francesa, junto con Gwendal.

“La jument de Michao” es una canción popular bretona que forma parte de un tronco común habitualmente conocido con el nombre de “J’ai vu le loup, le renard, le lièvre”, una “canción tipo” perteneciente al repertorio tradicional francés, probablemente de origen medieval, que debido a su transmisión oral ha dado lugar a canciones diferentes en función del territorio en el que se ha difundido; por ejemplo, en Borgoña se llama igual, en la región occitana “Ai vist lo lop, lo rainard, la lèbre”, en Quebec (Canadá) “Le loup, le renard, le lièvre”, en la zona Cajún (Luisiana -Estados Unidos-) “le loup, le renard et la belette”, y en Bretaña “La jument de Michao”. Esta última versión fue recuperada en 1973 por la banda Kourien y, de manera definitiva, en 1976 por Tri Yann. La mayor parte de las versiones existentes parten de la adaptación realizada por Tri Yann; aquí os dejo dos en registros diferentes, la de Nolwenn Leroy y la de los alemanes Saltatio Mortis. Puede escucharse a Tri Yann a través de Spotify, aunque no el disco que hoy nos ocupa, al menos completo; en este enlace los podéis ver interpretando en directo “La jument de Michao”. Quiero dedicar esta entrada a los amigos que hice en Poitiers; a los que regresaron a sus países de origen, a los españoles (espero que no se os haya olvidado jugar al mus) y a los que se quedaron en Francia. Gracias, Sam, por regalarme este casete, por tus deliciosas crepes y por explicarme lo que significa ser bretón.

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Eric Burdon / Eeels / ZZ Top con Jeff Beck. “Sixteen Tons”

A comienzos del siglo XX las condiciones laborales de los trabajadores, sobre todo en determinados sectores como la industria o la minería, eran a menudo abusivas, por no decir inhumanas. Una de las prácticas habituales llevadas a cabo en los Estados Unidos fue la conocida como truck system, un sistema de pago en especie mediante el cual las empresas pagaban a sus empleados, en lugar de dinero, bonos o vales para consumir productos en las tiendas de estas mismas empresas. El empresario conseguía así un doble objetivo: vendía sus productos a sus empleados y se aseguraba que el salario en especie que les daba volviera rápidamente a las arcas de donde habían salido. Si tenemos en cuenta que los precios eran establecidos por el empresario y que al obrero le detraían una parte de su sueldo para pagar el alojamiento en los barracones de las compañías, lo normal es que éste casi nunca dispusiera de dinero en efectivo, incluso solía consumir a crédito en estas tiendas para cautivos. Esta situación, que por ejemplo se puede ver en la película “Las Uvas de la Ira” (1940), es la que denuncia Merle Travis en su canción “Sixteen Tons”, por supuesto con toda la cautela que se podía hacer en 1947, cuando el propio autor publicó este disco. Parte de la letra de la canción fue escrita a partir de testimonios de familiares suyos, en concreto de su padre y de su hermano, trabajadores del carbón que, menudo, solían decir frases similares a las que aparecen en la canción: “Cargas dieciséis toneladas ¿Qué obtienes? Otro día más viejo y sumido en deudas (…) mi alma pertenece al almacén de la compañía”.

El lanzamiento de Merle Travis fue bastante exitoso, pero la interpretación más conocida de esta canción es la de Ernie Ford, de 1955, de hecho es la que se conserva en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y la que ha servido como punto de partida para las numerosas versiones que se han hecho de este tema, como las de Ed Sovine, BB King, The Platters, Bo Diddley, Harry Nilsson, Stevie Wonder, Johnny Cash, Leon Russell, Willie Nelson, Tom Morello o Hayseed Dixie, por citar algunas. La mayor parte de ellas respetan el tono folk-country original, pero también las hay más melódicas, bluseras, incluso rockeras. Precisamente las tres que hoy proponemos como destacadas tienen ese perfil y, además, no son excesivamente antiguas; la de Eric Burdon es de 1990, publicada como single; de 2003 es la de la banda de rock alternativo Eels, fue incluida en su álbum en directo “Sixteen Tons (Ten songs)”, publicado en 2005; mientras que el directo de ZZ Top (con Jeff Beck) es de 2016. Finalizo con dos versiones más, esta vez españolas: la clásica de José Guardiola, de 1960, y una más reciente a cargo de Arizona Baby; también se la he oído tocar al guitarrista Twanguero, pero no he podido encontrar ningún registro sonoro que lo pruebe.

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Merle Travis (1917-1983)

Los Bravos. “Bring a Little Lovin’”

Una vez más, Quentin Tarantino nos ha vuelto a sorprender con la banda sonora de su última película: “Érase una vez en… Hollywood” (2019); en ella aparecen temas como “Hush” (Deep Purple), “The Letter” (Joe Cocker), “Mrs Robinson” (Simon & Garfunkel), “California Dreamin” (José Feliciano) o “You Keep Me Mangin’ On” (Vanilla Fudge), por citar sólo algunos. Además, en esta ocasión, también ha querido contar con un grupo español, el más internacional que tuvo nuestro país en la década de 1960: Los Bravos; de la banda liderada por el alemán Mike Kennedy nos hemos ocupado en dos entradas anteriores, dedicadas a los temas “Black is Black” y “Anouschtka”.

La canción elegida para esta película ha sido “Bring a Little Lovin’” (aquí tenéis un tráiler, con esta melodía como protagonista); fue compuesta por Harry Vanda y George Young, dos nombres que quizás resulten familiares a los seguidores del hard rock y el heavy metal, pues ellos fueron los productores musicales de los primeros discos de AC/DC, justo los que antecedieron a su gran éxito “Highway to Hell”. Antes de que se dedicaran a estos menesteres, el británico George Young y el holandés de origen Harry Vanda formaron parte de The Easybeats, una banda de R&R creada en Sidney (Australia) a finales de 1964, que fue disuelta cinco años más tarde. El gran éxito de estos Beatles australianos fue “Friday on My Mind”, pero lo cierto es que escribieron buenas canciones, como “Bring a Little Lovin’”, que fue grabada como maqueta antes de que fueran comprados los derechos discográficos para su explotación por parte de Los Bravos.

La versión de Los Bravos fue la primera en comercializarse, primero como sencillo, en 1967, y después formó parte del álbum “Dame un poco de amor” (1968), en el que se recogieron las canciones que formaron parte de una película de título parecido, dirigida por José María Forqué (aquí tenéis nuestra canción de hoy, con imágenes de este largometraje). Aquí y aquí podéis ver a Los Bravos interpretando esta canción, y en este enlace tenéis una actuación en directo del año 1987, incluida en uno de los episodios que formaron parte del programa de televisión “¡Qué Noche la de Aquel Año!”, presentado por Miguel Ríos. Los Easybeats acabaron incluyendo su demo en la versión australiana de su álbum “Vigil” (1968) y, por supuesto, existen más versiones, como la del propio Mike Kennedy, la del grupo pop Los Flechazos, la de los vascos Zarama, incluso una de Ricky Martin.