JoJa Band. «My Whiskey & My Blues

JoJa Band fue un grupo de rock sureño creado en la localidad de Savannah (Georgia -EE.UU.-) durante los años setenta. Tal y como indican en su página web, esta formación tiene su origen en dos existentes con anterioridad: The Easy Walkers y JoJo, ésta última debe su nombre al cantante Howard Jobe, conocido con ese apodo. Ya como JoJa Band, estuvieron de gira durante casi dos años, regresaron a Savannah para descansar y volvieron a la carretera unos meses después, aunque con algunos cambios en su composición original. En 1977 grabaron su primer álbum (“Cold Winds”) en los Rocky Evan’s Ragdoll Estudios, con muy poco presupuesto y un sonido muy justito; los músicos, probablemente la formación más representativa de esta banda, fueron los siguientes: Steffens Clark (guitarra), Bobby Hanson (armónica), Howard Jobe (voz), Danny Branson (bajo) y Danny Willby (batería).

JoJa Band fue, probablemente, el grupo más popular de la zona de Savannah durante la segunda mitad de la década de 1970, sin embargo tuvieron muchas dificultades para grabar su nuevo disco con cierto decoro; trataron de incorporarse al sello Capricorn, pero en una época muy mala para esta discográfica, cuando estaba al borde del cierre. Con todo, publicaron un segundo Lp, titulado “City Lights” (1979). Una serie de accidentes que acabaron en tragedia, enfermedades de sus miembros y cambios en la formación, propiciaron el final del grupo; en 1981 ofrecieron su último concierto en el Novelty Bar de Tybee Island (Georgia -EE.UU.-) Se volvieron a reunir en 2003 y, al parecer, hay rumores de que esta banda, “la mejor banda de la ciudad”, como se solía decir de ellos en los años setenta, podría estar preparando nuevas canciones con las que sorprender a su entregada parroquia. No dudo que JoJa Band sea un grupo conocidísimo en Savannah pero, desde luego, no puede decirse que sea la banda de rock sureño más conocida del Mundo; buena prueba de ello es la poca información que existe en internet y las reducidas opciones que tenemos para escuchar su obra. Aquíos dejo una lista de reproducción que he encontrado en youtube; como podéis comprobar, no me ha quedado más remedio que subir a mi canal, que apenas utilizo más que para los vídeos que tomamos en los conciertos, la canción que protagoniza esta entrada: “My Whiskey & My Blues”, una bonita balada en la que destaca la voz de Howard Jobe y los juegos entre guitarra y teclados, característicos de esta formación.

 

Creedence Clearwater Revival / Bo Diddley / Hayseed Dixie. «Bad Moon Rising»

“Brasil, decime qué se siente / tener en casa a tu papá / Te juro que aunque pasen los años / nunca nos vamos a olvidar / Que el Diego te gambeteó / que Cani te vacunó / que estás llorando desde Italia hasta hoy / A Messi lo vas a ver / la Copa nos va a traer / Maradona es más grande que Pelé”.

La Copa Mundial de Fútbol del año 2014 se celebró en Brasil, el país con más títulos en esta competición, cinco en total. Las frases que encabezan esta entrada fueron improvisadas por la afición de la selección nacional de Argentina, los eternos rivales de los brasileños, para animar a su selección y, de paso, ridiculizar a los organizadores del torneo. Todos cantaban esta canción, titulada «Brasil, decime qué se siente«, tanto los hinchas como los jugadores; podría decirse que se convirtió en algo así como himno oficioso de Argentina, sobre todo a raíz de que los anfitriones perdieran por 7 a 1 contra la selección alemana, la misma que ganó el Mundial tras vencer en la final a Argentina. No era la primera vez que los argentinos utilizaban esta melodía; con letras diferentes, ya había sido manejada por los seguidores de San Lorenzo de Almagro, Boca Junios y otros equipos, incluso por grupos y asociaciones de corte político (aquí lo explican con más detalle). Como bien sabréis muchos de vosotros, el tema original, titulado “Bad Moon Rising”, fue compuesto por John Fogerty en 1969 para su banda Creedence Clearwater Revival; fue el primer single de “Green River”, el tercer álbum de estudio de los californianos, habituales de este blog a través de canciones como “Cotton Fields”, “I Heard it Through the Grapevine”, “Good Golly Miss Molly”, “Susie Q” o “Have You Ever Seen the Rain?

El ritmo alegre de “Bad Moon Rising”, entre rocanrolero y country, contrasta con la apocalíptica letra; tal y como ha reconocido el autor, la canción habla sobre el fin del Mundo y está inspirada en la película “El hombre que vendió su alma” (1941), en concreto en una escena en la que un huracán arrasa el pueblo. Es uno de los temas más conocidos de Creedence Clearwater Revival, de los más utilizados en películas, series, anuncios publicitarios o videojuegos; y, por supuesto, tiene muchas versiones. Os voy a proponer dos algo alejadas en el tiempo; la primera fue grabada un par de años después del original por el estadounidense Bo Diddley, en su álbum “Another Dimension” (1971); la segunda, algo más reciente, pertenece a la banda de bluegrass Hayseed Dixie, y formó parte de su EP “You Wanna See Something Really Scary?” (2006). “Bad Moon Rising” ha sido versionada por otros músicos al modo clásico, es decir, conservando la esencia marcada por la Creedence; en este sentido, podemos citar las interpretaciones de Larry Morris, The Ventures, Emmylou Harris, Jerry Lee Lewis, el propio John Fogerty, Bruce Springsteen, Just the Boyz o Ann Wilson. Pero también tiene muchas versiones bien diferentes del original y en estilos diversos, como el grunge (Nirvana), el punk (Lagwagon V8 Wankers), el psichobilly (Stage Frite o The Meteors), cercanas al pop y al indie (The Reels, Arborea o A-Sides Club), al rap-reggae (Ozomatli) o al género americana (16 Horsepower).

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Latte e Miele. “Il Calvario”

De vez en cuando la escena progresiva italiana, una de las más importantes del rock sinfónico setentero, encuentra acomodo en este blog; tras Premiata Forneria Marconi, Banco del Mutuo Soccorso y Dalton, le toca el turno a Latte e Miele, una formación genovesa creada en 1971 en formato de trío, al estilo Emerson Lake & Palmer, con Olivero Lacagnina (teclados, voz), Marcello Giancarlo Dellacasa (guitarra, bajo, voz) y Alfio Vitanza (batería, flauta, voz) como integrantes. Su primer álbum fue “Passio Secundum Mattheum” (1972), del que hablaremos a continuación; en 1973 sacaron un nuevo disco al mercado (“Papillon”) y fueron teloneros de la banda Van Der Graaf Generator; en 1974, año de su separación, publicaron un álbum en vivo y algunos singles. Dos años después volverían a reunirse a partir de una formación liderada por el batería Alfio Vitanza, con un planteamiento más melódico y menos progresivo, sobre todo a medida que se adentraban en los años ochenta. La formación original, junto con Massimo Gori (bajo, guitarra, voz), que se incorporó al grupo en 1975, volvió a juntarse en 2008, a partir de entonces han ofrecido conciertos y han grabado discos, sin ir más lejos una revisión o reformulación (de 2014) de su primer álbum, con más arreglos y mejores medios técnicos de los que dispusieron en 1972 (aquí lo podéis escuchar).

Aunque la producción original de “Passio Secundum Matheum” (sólo he conseguido esta lista de reproducción para que podáis escuchar el disco entero) no es excesivamente brillante, estamos ante un trabajo creativo notable, en el que los autores consiguen ensamblar los textos del Evangelio de San Mateo con fragmentos de música clásica inspirados en la obra de Johann Sebastian Bach y con el habitual desarrollo instrumental del rock progresivo. En una edición anterior a la reformulación de 2014 citada anteriormente, cuando se digitalizó el trabajo para venderlo como CD, se incluyó un bonus track, en concreto el tema “Mese di Maggio”, una bonita melodía de corte pop-rock que, sin embargo, no casa bien en un Lp tan solemne y sombrío como éste. Aunque os recomiendo, dado su carácter narrativo y conceptual, que escuchéis el álbum completo, podéis comenzar con uno de los cortes que, al menos en mi opinión, me parecen más interesantes, el que lleva por título “Il Calvario”. Comienza con una breve introducción coral dramatizada que pronto da paso a un órgano majestuoso y sacro, de corte muy clásico y ambientación lúgubre. En el minuto 3:05 entra la batería con ritmo funerario, como si fuera una saeta, incorporándose después los coros; la tristeza ya nos invade. Un minuto después hace su aparición la guitarra eléctrica, a modo de incisivo lamento, que se apodera de la canción al incrementar la sensación de dramatismo y pérdida, en un crescendo al que se incorporan los coros. Después (minuto 6:07) entra la guitarra acústica sobre un fondo orquestado y un recitado del Evangelio.

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Chicago. “25 or 6 to 4”

La banda estadounidense Chicago, una de las big bands de rock más conocida junto con Blood, Sweat & Tears, se formó en 1967 a partir de un grupo de músicos que, en líneas generales, se mantuvo unido durante bastante tiempo. Como ya comentamos en una entrada anterior, publicaron su primer álbum -un disco doble- en 1969, bajo el título de “Chicago Transit Authority”, el mismo que inicialmente tuvo esta formación. Su segundo disco (“Chicago”, también conocido como “Chicago II”), también doble, salió al mercado en 1970. A partir de ahí encadenarían un disco tras otro, a una velocidad que incluso superaba las expectativas de sus seguidores y, por supuesto, de los críticos, incapaces de asimilar tanta producción. Con todo, esta primera etapa de Chicago es, quizás, la de mayor calidad; una propuesta musical muy interesante, en la que se manejan elementos procedentes del jazz-rock, el funk, el soul, incluso el rock progresivo. Sin embargo, Chicago es más conocido, al menos para la mayoría del público, por sus baladas, género en el que destacaron desde mediados de la década de los setenta, cuando decidieron abandonar el jazz fusión que caracterizara sus primeros trabajos por un sonido más cercano al AOR o el rock melódico; para que veáis la diferencia de sonido, os recomiendo que escuchéis el tema “If You Leave Me Now” (1976), una de sus canciones más conocidas, que ya fue objeto de atención en este blog, y lo comparéis con la melodía que protagoniza este post, “25 or 6 to 4”, que fue incluida en el ya mencionado “Chicago II” (1970).

Fue compuesta por uno de los miembros de la banda, el teclista Robert Lamm, y en ella podemos apreciar un buen trabajo de guitarra y la característica sección de viento de esta formación, todo ello al servicio de una composición con cierto aroma funk; no en vano fue versionada por una de las bandas clásicas de este género: Earth, Wind & Fire (aquí tenéis un estupendo directo con los dos grupos juntos interpretando la canción). Robert Lamm comentó en una entrevista que compuso el tema con una guitarra de doce cuerdas, a la que le faltaban dos, y la letra en apenas un día; algunas voces autorizadas señalan que existe una similitud de ciertos acordes de “25 or 6 to 4” con la versión de “Babe I’m Gonna Leave You” realizada por Led Zeppelin, a la que también dedicamos una entrada, incluso con alguna canción más. “25 or 6 to 4” fue prohibida en algún país, concretamente en Singapur, por entender que el título y la letra aludían a las drogas, incluso hubo quien pensó que era el código para identificar a un famoso; sin embargo, los componentes de Chicago han señalado que el título no es más que un dato de carácter temporal: 25 ó 26 minutos antes de las cuatro de la madrugada. Para terminar, os dejo un par de versiones (aunque hay más): una desde el jazz, la de la Manhattan Jazz Orchestra, y otra desde el rock, la de Mötley Crüe, aunque en el ámbito del heavy metal las hay más contundentes, como la de Intruder.

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Dino Valenti / Jefferson Airplane / The Youngblooods. “Let’s Get Together”

Chet Powers (1937-1994), también conocido con el nombre artístico de Dino Valenti, fue un compositor y cantante estadounidense que, durante los años sesenta, trató de abrirse camino en el movimiento folk californiano, en aquellos años tan brillantes para la música. Formó parte de la banda de rock psicodélico Quicksilver Messenger Service, aunque tal vez sea más conocido por ser el compositor de “Let’s Get Together”, uno de los himnos pacifistas por excelencia, una canción sobre la paz, el amor, el hermanamiento universal y la comprensión e interiorización del miedo. La primera grabación fue la del grupo folk The Kingston Trio; lo hicieron en directo, y la incluyeron en su álbum en vivo “Back in Town” (1964). Coetáneas son las versiones de Hamilton Camp y David Crosby, ésta última grabada antes de incorporarse a The Byrds, que comienza con el característico riff del “Twist and Shout” de los Beatles. En 1965 se grabaron las de We Five y The Mitchell Trio y, en 1966, una de las más conocidas, la de la banda de folk-rock y rock psicodélico Jefferson Airplane, formación que ya ha tenido cabida en este blog cuando hablamos del tema “Somebody to Love”; los californianos la incluyeron en su primer álbum, el titulado “Jefferson Airplane Takes Off” (1966), desde entonces se convirtió en una de las canciones de referencia en aquella Norteamérica pacifista de hippies, psicodelia y amor libre.

Un año después de que saliera al mercado la versión de Jefferson Airplane lo hizo la de la banda The Youngbloods, otra de las interpretaciones más populares que ha tenido esta canción; probablemente fue el éxito más importante que tuvo este grupo neoyorkino creado en 1965, sobre todo a raíz de que fuera utilizada por el National Council of Christians and Jews para su publicidad televisiva y radiofónica. Aunque se han seguido haciendo versiones de “Let’s Get Together”, también conocida como “Get Together”, tiene una huella tan sesentera que hoy he preferido mencionar sólo las grabaciones que se realizaron en aquella década; además de las ya citadas, también me gustaría recordar las llevadas a cabo por otros artistas, como H.P. Lovecraft, Linda Rondstad, The Sunshine Company, Carpenters, The Brothers Four o The Association. Los que seáis cinéfilos tal vez recordaréis esta canción en películas como “Forrest Gump”, “La Luna en directo”, “Miedo y asco en Las Vegas” o “Dewey Cox: una vida larga y dura”.