Buddy Holly falleció el 3 de febrero de 1959 en un accidente aéreo cuando se disponía a iniciar definitivamente su carrera en solitario; apenas tenía veintidós años y sólo le había dado tiempo a grabar tres álbumes de estudio con su grupo The Crickets, sin embargo está considerado como uno de los pioneros del rock & roll y uno de los artistas que, a pesar de su juventud, más ha influido en el pop, en el rock y en la música popular. A muy temprana edad ya tocaba varios instrumentos y se inició como cantante con apenas cinco años, participando en un concurso junto con sus hermanos mayores; con trece ya había grabado una canción en un magnetófono de alambre que le habían prestado y, durante los años siguientes, continuó estos precarios registros también en discos de acetato. Tras una etapa en la que colaboró con otros músicos, creó The Crickets en 1957 y firmó dos contratos discográficos: uno con Brunswick donde editaría sus trabajos bajo el nombre de The Crickets, y otro con Coral en el que las grabaciones saldrían sólo a su nombre. Uno de aquellos singles de Coral contenía dos de las canciones más conocidas del tejano; en la cara A estaba «Peggy Sue» y en la cara B la canción de hoy, «Everyday» (1957), un tema compuesto por el propio Holly -junto con su amigo y productor Norman Petty-, que es portador de algunos elementos innovadores para aquella época. Se trata de una hermosa melodía, suave y tierna, que nos habla de un amor verdadero aún por llegar. Fue grabada por los miembros de The Crickets en el estudio de grabación que Norman Petty tenía en el estado de Nuevo México; Holly se hizo cargo de la guitarra acústica, Joe Mauldin del bajo y Jerry Allison, en lugar de tocar la batería, hizo las palmas tan características de esta canción; el otro elemento singular en este tema es la celesta, un instrumento musical de percusión con apariencia de pequeño piano que produce un sonido característico, «celestial» para muchos muchos, que en esta grabación fue tocado por Vi, la mujer de Norman Petty. «Everyday» ha sido versionada por artistas y grupos de estilos bien diferentes, como Bobby Vee, James Taylor, John Denver, Peter White, Pearl Jam y, al parecer, por Deep Purple. El segundo vídeo de hoy pertenece a Don McLean, que grabó este tema para su álbum «Playin’ Favorites» (1973), y el tercero a la cantante neoyorkina Fiona Apple quien, junto a Jon Brion, la interpretó para el álbum homenaje a Buddy Holly titulado «Rave on Buddy Holly» (2011).
Categoría: Rock
Erma Franklin / Big Brother & The Holding Company / Etta James. «Piece of My Heart»
Hacer versiones no es nada fácil y menos aún superar los originales, eso está al alcance de muy pocos, sólo de grandes artistas con cualidades vocales suficientes, intensidad y mucha personalidad como, por ejemplo, Janis Joplin. Una de sus obras maestras es «Piece of My Heart», una canción compuesta por Jerry Ragovoy y Bet Berns para la hermana mayor de Aretha Franklin, Erma Franklin, que la grabó en el año 1967; Erma sólo publicó dos álbumes y, en 1972, se retiró para trabajar en una empresa de relaciones públicas aunque, de manera esporádica, siguió actuando con su hermana Aretha durante los años ochenta y noventa. El éxito de «Piece of My Heart» le duró bien poco a Erma Franklin; apenas un año después fue grabada por la banda californiana Big Brother and the Holding Company, que contaba con Janis Joplin como cantante. Se había unido a este grupo de rock psicodélico en 1966 y grabó con ellos dos Lps: «Big Brother & The Holding Company» (1967) y «Cheap Thrills» (1968). Este último disco está considerado como una de las obras fundamentales del sonido psicodélico de San Francisco; además de composiciones propias, contó con tres maravillosas versiones: «Summertime» (George Gershwin, Ira Gershwin y DuBose Heyward), «Ball and Chain» (Big Mama Thornton) y la canción de hoy que, en la voz de Janis Joplin, se transformó completamente. De hecho, la propia Erma Franklin confesó no haber reconocido la canción cuando la escuchó por la radio. Desde luego ya no parecía un contenido tema pop interpretado por una cantante de soul; la nueva versión era más rockera, más ácida, más descarnada y más pasional; se había convertido en un grito desesperado, en una rabiosa invitación para desintegrar los pedazos de un corazón roto. Puedo comprender que, después de escuchar a Janis Joplin, ya no queráis más versiones, lo entiendo; no obstante, si aún queda alguien interesado, os recomiendo otras que me parecen interesantes, aunque se han hecho bastantes, por ejemplo, las de Delaney & Bonnie, Melissa Etheridge, Beverley Knight, Faith Hill, Nazareth, Sammy Hagar o la tercera destacada de hoy, la de Etta James, incluida en su álbum «Deep in the Night» (1978).
Camel. «Rhayader» / «The Snow Goose» / «La Princesse Perdue»
La música que llevo escuchando desde mi adolescencia, con sus lógicos e inevitables encuentros y desencuentros, es la que más estimula mis recuerdos y, también, con la que menos objetivo soy; por eso, si os digo que el disco «The Snow Goose» (1975) es una de las obras de referencia del rock progresivo, a lo mejor pensáis que es una exageración. Fue el tercer álbum de la banda británica Camel, que editó su primer trabajo homónimo en 1973; del segundo ya nos hemos ocupado en una entrada anterior, dedicada al conocido tema «Lady Fantasy» y al concepto de «Escena Canterbury». En abril de 1975 publicaban su álbum quizás más importante, «The Snow Goose», un trabajo conceptual y totalmente instrumental basado en la obra homónima del escritor Paul Gallico; en un principio se pensó en incluir una parte narrada a partir del propio texto original, sin embargo el autor no lo permitió al creer, erróneamente, que el grupo tenía relación con la marca de cigarrillos Camel. Incluso hubo que abandonar la idea de llamarlo como el cuento; no se obtuvieron los permisos, por lo que acabó titulándose «Music Inspired by The Snow Goose». En España se publicó como álbum doble, incluyéndose su anterior trabajo («Mirage») y con la portada de éste, la de la cajetilla de tabaco. Héctor Mario Gómora ha realizado un excelente trabajo descriptivo de esta obra, tanto de los aspectos relativos a la percepción que esta maravilla musical ejerce en el oyente, como en lo tocante a la preciosa historia del farero Rhayader, la joven Fritha y el malherido «Ganso de las Nieves» que, tras su curación, acabaron llamando «La Princesa Perdida». Hoy más que nunca, os sugiero que escuchéis el disco entero, para que os podáis imaginar esta preciosa historia y disfrutéis con la música de Camel. Si no lo habéis hecho nunca, os va a sorprender por su profundidad y delicadeza; no obstante, y aunque tengo la sensación de mutilar esta obra, os propongo que vayáis escuchando estos tres cortes: «Rhayader», dominado por la flauta y la melodía que irá apareciendo en otros temas del disco; «The Snow Goose», donde la guitarra de Andrew Latimer -uno de los guitarristas más elegantes y sensibles que conozco- es la protagonista; y «La Princesse Perdue», en el que se pueden apreciar los arreglos de la Orquesta Sinfónica de Londres. En el año 2013, Camel realizó una gira donde volvieron a tocar íntegramente este disco, después de treinta y cinco años o más sin hacerlo; el amigo Alex (RockTelegram) tuvo la suerte de verlos en Londres, imagino que no lo olvidará nunca.
Celtas Cortos. «Haz turismo»
«La Mataré«, de Loquillo y los Trogloditas, o «Sí, sí», de Los Ronaldos, son algunas de las canciones españolas etiquetadas como polémicas por lo que algunos consideran que es incitacion a la violencia machista. Otro de los temas controvertidos del rock hispano de los ochenta y los noventa es «Haz turismo», del grupo pucelano Celtas Cortos. Esta formación tiene su origen en el Instituto Delicias de Valladolid y en los grupos Páramo y Almenara. En 1986, algunos miembros de estas dos bandas, bajo el nombre de «Colectivo Eurofolk», ganan un concurso organizado por la discoteca Sheraton de Valladolid, denominación que acabarían cambiando por la de Celtas Cortos, al parecer la marca de tabaco que consumía el batería Nacho Castro, quien propuso el nombre casi a modo de broma. En 1987 vuelven a ganar otro concurso, esta vez organizado por la Junta de Castilla y León en colaboración con Radio Nacional de España; el premio, la grabación de un disco, lo tuvieron que compartir con los grupos folk Ágora y Yedra, también ganadores de este certamen. En este álbum («Así es como suena») se incluyeron tres canciones, y ellos mismos lo consideran su disco cero. Dos de estos temas fueron incluidos en su primer álbum, «Salida de emergencia» (1989), totalmente instrumental y de un estilo folk-celta muy marcado. El éxito les empezó a llegar con el siguiente, «Gente impresentable» (1990), ya con una presencia importante de las letras y de otros estilos musicales, como el rock. Estas mismas premisas se mantuvieron con «Cuéntame un cuento», del que forman parte temas, como «20 de abril», que han sido versionados por grupos extrajeros, por ejemplo Oysterband. «Haz turismo», compuesta por Jesús Cifuentes («Cifu»), es una crítica sin tapujos al imperialismo militar de los Estados Unidos y, por qué no, también un irónico y humorístico alegato en favor de la paz y el entendimiento entre los pueblos. Al menos así lo interpretaron los pedagogos y docentes que utilizaron esta canción como recurso educativo para celebrar el Día de la Paz, al igual que hicieron con otras como «La Muralla», «Querida Milagros«, «Papá cuéntame otra vez» o «Sunday Bloody Sunday» (en la tesis doctoral de Gonzalo Trespaderne, en la pág. 66, lo podéis leer). Está claro que no lo vieron así los ideólogos de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que han utilizado esta canción como ejemplo de antiamericanismo socialista; aquí lo podéis ver, en un artículo cuyo título es lo suficientemente explícito: «El catecismo del buen socialista ¿Educación para la ciudadanía? Lo que Zapatero obliga a enseñar a nuestros escolares».
The Moody Blues. «The Voice»
Cuando el pasado octubre me ocupaba del tema «Nights in White Satin«, de los británicos The Moody Blues, mi amiga Begoña, desde facebook, me expresaba su admiracion por este grupo y los buenos recuerdos que tenía de ellos, en especial del tema «The Voice». En aquel momento me comprometí con ella a incluirlo en este blog; además, es un placer dedicárselo, fue una de las primeras seguidoras que tuve cuando empecé a aparecer en internet y, desde entonces, ha venido siguiendo, y participando, de este proyecto musical. Tras la publicación de «Days of Future Passed» (1967), el álbum más importante de esta formación y en el que se incluyó la mencionada «Nights in White Satin», realizaron algunos trabajos meritorios, como «In Search of the Lost Chord» (1968), «To our Children’s Children’s Children» (1969) o «On the Threshold of a Dream» (1969), recientemente adquiridos en vinilo por el amigo Vidal, responsable del blog Territorio Sonoro. Tras estos fértiles años sesenta, se disolvieron en 1974 y volvieron a reunirse en 1977, aunque pronto les abandonaría el teclista Mike Pinder, uno de los miembros fundadores de la banda. Fue sustituido por el suizo Patrick Moraz, un músico muy interesante que ya había formado parte de la banda progresiva Yes entre 1974 y 1976; entró a reemplazar al gran Rick Wakeman y, con él, Yes nos dejó uno de sus mejores discos: «Relayer» (1974). La mano del suizo se hizo notar en «Long Distance Voyager» (1981), con el que los Moody Blues regresaron a la calidad musical y, también, al necesario reconocimiento de los aficionados, que convirtieron este Lp en un gran éxito. Sin abandonar sus señas de identidad sinfónicas, supieron adaptarse a los nuevos gustos musicales y ofrecieron a su público un disco muy interesante, en el que el pop, los elementos acústicos y las bellas melodías vocales compartían espacio con los teclados, las flautas y los recursos electrónicos. En algunos temas me recuerdan a los californianos Eagles y, otras veces, su sonido se acerca al de la Electric Light Orchestra, como en el tema «Gemini Dream«, uno de los más conocidos de este disco; el otro fue «The Voice», con esa inolvidable intro a cargo de Patrick Moraz. Os recomiendo que escuchéis todo el disco (aquí lo podéis hacer); además de estos dos temas comentados, hay otros muy interesantes, como «Meanwhile«, «Talking out of Turn«, «In my World» o «Nervous«.