Procol Harum / Doro / Pop Tops. “A Whiter Shade of Pale”

Hace algún tiempo, en septiembre de 2017, os hablaba del álbum titulado “Procol Harum” (1967), el primer Lp de la banda británica del mismo nombre, un trabajo en el que conviven elementos de diferentes géneros, como el rock psicodélico-sinfónico, el R&B, el soul o el pop beat. Entonces recomendaba su escucha a todos los amantes del órgano Hammond y a quienes buscan los orígenes del rock progresivo. En aquella entrada trataba de poner en valor la melodía con la que se cierra el álbum “Repent Walpurgis”, aunque la canción más conocida es, sin duda, “A Whiter Shade of Pale”, de hecho, se da la circunstancia de que este tema es más conocido que la propia banda, al menos entre el gran público, como si Procol Harum hubieran sido fagocitados por su propio éxito.

“A Whiter Shade of Pale” fue publicada como sencillo en 1967 y, al menos inicialmente, no fue incluida en el mencionado álbum, aunque sí en la edición estadounidense y en posteriores reediciones. Según nos cuenta Héctor Sánchez en un artículo publicado por EfeEme.com, la historia de esta canción comienza con una conversación que escuchó el letrista Keith Reid en una fiesta, cuando un hombre se acercó a una mujer y le dijo: “Estás más pálida que el blanco”; a partir de ahí, según ha contado el propio Keith Reid, escribió una canción bajo la influencia de los libros, y no de las drogas, aunque también dejó su impronta el surrealismo de Magritte o Dalí, el cine de la Nouvelle Vague y la música de The Beatles, Ray Charles o Bob Dylan, autor a quien Reid admiraba especialmente por la manera con la que jugaba con las palabras. Hay quien interpreta esta canción en tono metafórico, como una relación entre hombre y mujer que acaba en un acto sexual; el propio autor de la letra señaló que no trataba de transmitir misterio o decadencia, sino evocar un estado de ánimo a través de una clásica historia de desamor. Inicialmente la canción tenía una introducción instrumental más larga y cuatro estrofas, en lugar de las dos que finalmente quedaron, y duraba casi diez minutos; siguiendo las indicaciones del productor, acortaron el tema para favorecer su difusión radiofónica, aunque en directo interpretaban la versión larga (ésta es la versión extendida). La parte musical quedó en manos del cantante y pianista Gary Brooker, él fue quien pensó en utilizar el “Aria para la cuerda de sol” de Johann Sebastian Bach como punto de partida para crear la melodía, todo un clásico en guateques y bailes sesenteros. Uno de los elementos característicos de esta canción es el órgano Hammond de Matthew Fisher, músico que acabó acudiendo a los tribunales para reclamar la autoría de esta canción, algo que le fue reconocido en el año 2009 con un 40% de los derechos de autor.

De “A Whiter Shade of Pale” se han hecho muchas versiones, tanto desde el lado romántico como desde una vertiente más rockera, incluso inspiró (al menos en lo relativo a la parte instrumental) el tema de Serge Gainsbourg “Je t’aime … moi non plus” (1969). Entre las versiones generadas en el ámbito del rock, mencionaremos la de Gerry & The Pacemakers, Johnny Rivers, Bonnie Tyler, Joe Cocker, Gov’t Mule, Glenn Hughes, Eric Clapton, Sammy Hagar o la cantante alemana de heavy metal Doro (nuestro segundo vídeo), que incluyó esta canción en su primer álbum de estudio en solitario (“Force Majeure”, 1989). Del lado melódico podemos destacar, entre otras, las interpretaciones de Percy Sledge, The Dells, Sarah Brightman, Michael Bolton, Annie Lennox, Willie Nelson & Waylon Jennings o The Shadows. También hay muchas versiones en español, como las de Sergio Denis, Cristina y los Stop, Los Impala, Los Salvajes, Los Rebeldes o la de los Pop Tops (el tercer vídeo destacado de hoy), también del año 1967 como el original, en la que se puede apreciar la dificultad que aún tenía Phil Trim con el español.

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Camel. “Echoes”

Mi conexión con el rock progresivo y el hard rock comenzó hacia 1977-1978, cuando cursaba segundo de BUP (ya os he hablado de ello en una ocasión anterior); recuerdo que escuchábamos los grandes clásicos de Pink Floyd, Genesis, King Crimson, Jethro Tull, Camel, Emerson Lake & Palmer, Supertramp, Led Zeppelin y Deep Purple como si fueran de rabiosa actualidad cuando, en realidad, aquellos discos habían salido al mercado varios años antes. Acostumbrados a discos tan maravillosos como “Fragile”, “Close to the Edge”, “Thick as a Brick”, “Foxtrot”, «The Snow Goose”, “In the Court of the Crimson King”, “Tarkus”, «Wish You Were Here”, “Led Zeppelin IV”, “Made in Japan” o “Crime of the Century”, y con una edad -los quince años- poco dada a análisis rigurosos y ecuánimes, vivimos en directo los nuevos lanzamientos de nuestros grupos preferidos con una mezcla de estupor, indignación y tristeza; nuestros héroes nos estaban traicionando, sus nuevos discos parecían abandonar el rock progresivo para abrazar propuestas más comerciales, en torno al AOR y el pop. Creo que todo comenzó en 1978, cuando nuestras bandas favoritas parecía que se ponían de acuerdo para encadenar una serie de álbumes a cuál más decepcionante: “Tormato” (Yes), “And Then There Were Three” (Genesis) o “Breathless” (Camel). El desastre, siempre ante nuestro adolescente entendimiento, acabó por consolidarse al año siguiente, 1979, cuando se publicaron discos como “Stormwatch” (Jethro Tull), “Breakfast in America” (Supertramp) o “The Wall” (Pink Floyd). Con el paso de los años se me fue pasando el enfado y acabé reconciliándome con estos discos publicados entre 1978 y 1979, los cuales comencé a tener en cuenta por su valor intrínseco y no por su comparación con trabajos anteriores.

Breathless” (1978) fue el sexto álbum de estudio de los británicos Camel, quienes ya han aparecido por aquí en entradas anteriores (“Never Let Go”, “The Snow Goose” y “Lady Fantasy”), un trabajo marcado por las disputas entre Andy Latimer y Peter Bardens, quien finalmente abandonó la formación tras la grabación de este álbum. Mientras que Bardens tomó mayor protagonismo en la composición de los temas que formaron parte del Lp anterior (“Rain Dances”, 1977), también del tímido intento por acercar el sonido hacia el jazz, Latimer hizo lo propio en “Breathless”, un disco que, tal vez sin ser de los mejores de Camel, a mí me ha acabado gustando mucho. De hecho, lo recomiendo a quienes deseen iniciarse con el rock progresivo y se asustan ante el virtuosismo y la complejidad de este género. “Breathless” es un álbum de rock sinfónico muy melódico y asequible; si queréis comprobarlo podéis comenzar con el tema “Summer Lightning”, el más pop de todos, incluso por momentos algo discoquetero, pero con un solo de guitarra final “made in Latimer” verdaderamente bello. Si os ha gustado, podéis poner el disco desde el principio pues, a buen seguro, los dos primeros temas no os van a dejar indiferentes; en primer lugar, el titulado “Breathless” y, en segundo lugar, “Echoes”, cuyo vídeo preside esta entrada, desde mi punto de vista la canción más progresiva de todas y, también la mejor. El tema empieza muy rápido, con una guitarra marcando la melodía principal y unos teclados que, poco a poco, van tranquilizando la composición hasta sumirla en una relajante quietud, de la que se sale hacia el minuto 3:30, entonces remonta hasta dar paso a la parte cantada, lo más pop de este tema; a partir del minuto 5 vuelve a entrar la sensual guitarra de Latimer secundada por los teclados de Bardens, que nos acompañan casi hasta el final.

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Triana. «Tu frialdad»

La primera entrada del año 2015 publicada en este blog estuvo dedicada al tema “Luminosa mañana”, de la banda de rock sinfónico andaluz Triana, en mi opinión -ya lo dije entonces- la mejor que ha habido en España en el ámbito del rock progresivo. Sus tres primeros álbumes (“El Patio”, 1975; “Hijos del Agobio”, 1977; y “Sombra y Luz”, 1979) son tres obras fundamentales del rock hispano. En 1979 ya eran un grupo conocido y vendían bastantes discos, por lo que su compañía discográfica (Moviplay) decidió promocionar el disco “Sombra y Luz” a través de los canales habituales en aquellos años: “El Gran Musical” de la Cadena Ser, el programa de televisión “Aplauso”, incluso participaron en el espectáculo “La Noche Roja”, producido por Miguel Ríos, que recorrió diferentes localidades de nuestra geografía. Tal vez envalentonados por el éxito que había tenido “Sombra y Luz” y por la manera en que se seguían vendiendo “El Patio” e “Hijos del Agobio”, Lp que también hemos tenido aquí a propósito del tema “Sr. Troncoso”, decidieron grabar rápidamente otro álbum, sin dejar pasar los dos años que habían separado los lanzamientos de sus anteriores discos. “Un Encuentro” (1980), que es como se tituló el nuevo trabajo de Triana, fue una decepción; apenas quedaba nada del grupo que había maravillado con su emotivo estilo lisérgico, se habían apartado de los sonidos progresivos que los habían convertido en los líderes de este género en España, y daba la sensación que su cuarto álbum buscaba más el triunfo fácil que la calidad. Tampoco debe ser casual que Gonzalo García Pelayo, el productor discográfico de los tres primeros álbumes, no participara en éste, del que llegó a decir que su

“repertorio no era muy bueno, pero había una canción, Tu frialdad, que lo arreglaba, porque era muy buena. Pero en el quinto, Triana [sic] (1981), la selección del repertorio es prácticamente inexistente, y es ahí cuando el grupo cae en picado, viniéndose completamente abajo con el sexto, Llego el día (1983). La movida madrileña y el cambio de modas también influyó mucho en ello” (Dominguez, Salvador. Los hijos del rock. Los grupos hispanos. Madrid: SGAE, 2004; pág. 84).

Con el paso de los años, y disuelta la banda en 1983 tras el fallecimiento de su líder, Jesús de la Rosa, “Tu frialdad” se ha convertido en una de las canciones más populares de esta formación. De ella se han hecho bastantes versiones, aunque a mí el original me sigue pareciendo insuperable; no obstante, por si queréis probar con otras interpretaciones, os propongo dos: una más rockera, la de Alhándal, y otra más flamenca, la de José Mercé y Pablo Alborán. Os dejo con esta maravillosa canción de amor compuesta por Jesús de la Rosa, en la que destacan los teclados, la guitarra eléctrica de Antonio García de Diego y, por supuesto, su exquisita melodía. “Tu frialdad” es el canto del cisne de Triana, que emerge como un espejismo en plena decadencia del grupo.

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Steve Howe. “The Continental”

El premio Óscar a la mejor canción original fue otorgado por primera vez en la séptima edición de estos galardones, celebrada en 1934 por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. La melodía premiada fue “The Continental”, un tema compuesto por Con Conrad (con letra de Herb Magidson) para la película “La Alegre Divorciada” (1934); en ella se puede ver a la pareja protagonista, Fred Astaire y Ginger Rogers, hablando mientras la segunda canta la canción y, finalmente, bailando juntos. De entre las numerosas versiones que se han hecho de esta pieza, hoy sólo voy a destacar una, la que realizara el guitarrista de Yes Steve Howe en 1979 para su segundo álbum en solitario, titulado “The Steve Howe Album”. Este excelente disco, desde mi punto de vista uno de los mejores trabajos de un miembro de Yes en solitario, si no el mejor, fue grabado tras el parón realizado por Yes después de la exitosa gira, en la que presentaron su álbum “Tormato”, y antes de publicar “Drama” (1980), el disco que supuso la ruptura de la tradicional formación de esta banda.

Ya sé que me vais a llamar pesado, pero no dejéis de escuchar todo el disco, os sorprenderá por su calidad y por la riqueza de influencias y estilos que se pueden apreciar en él; en este sentido, sería un error pensar que este disco es un trabajo más de rock progresivo. Participaron en él algunos de sus compañeros de Yes, en concreto Alan White, Bill Bruford y Patrick Moraz, además de Clive Bunker (el que fuera batería de Jethro Tull), la cantante británica Claire Hamill o incluso una orquesta de música clásica. El álbum contiene diez temas, la mayor parte de ellos compuestos por Steve Howe, que se luce tocando tipo de guitarras, además de otros instrumentos como la mandolina, el bajo o el sintetizador Moog. Como comentaba líneas arriba, no se trata de un álbum monótono; hay temas, como “Catus Boogie” o “Diary of a Man Who Vanished”, muy próximos al country; otros, como “Meadow Rag”, cercanos al ragtime; y, por supuesto, en este disco también nos encontramos con el gusto de Steve Howe por la música clásica, incluso con piezas orquestadas como “Double Rondo” o “Concerto in D (Secound Movement)«, ésta última de Antonio Vivaldi. La anterior a éstas, “Surface Tension”, nos recuerda a los clásicos de la guitarra española, mientras que “The Continental” es una exquisita y estimulante pieza, en la que el dúo formado por Steve Howe (guitarra) y Graham Preskett (violín) nos ofrece una interpretación única de este clásico. Por supuesto, todo esto dicho por alguien que adora a este guitarrista.

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Jane. “Spain”

Jane es una banda de rock progresivo alemán, a la que habitualmente se la incluye en la corriente conocida como klautrock, que tiene su origen en una banda de pop psicodélico radicada en Hannover conocida como The J.P.s. (Justice of Peace), disuelta en 1970. Algunos de sus integrantes (Peter Panka -batería, percusiones-, Klauss Hess -guitarra- y Werner Nadolny -órgano, flauta-) decidieron continuar con un nuevo proyecto al que se sumarían Charly Maucher (bajo, voz) y Bernd Pulst (voz). Ésta es la formación que hizo frente al primer álbum, titulado “Together” (1972), aunque la historia de este grupo es la de un ir y venir de músicos, eso sí, siempre con Peter Panka como referencia y factor de cohesión. Con él salieron al mercado, además del mencionado “Together”, protagonista de esta entrada, diez álbumes más, en un período comprendido entre 1972 y 1986; antes, en 1982, había abandonado la formación Klauss Hess lo que, a la larga, acabaría provocando la división del grupo en dos nuevos: uno con Panka como líder (Peter Panka’s Jane) y otro con Hess al frente (Mother Jane), aunque sólo el primero tenía los derechos de la banda original. Peter Panka falleció en julio de 2007, pero el grupo continuó en activo bajo el liderazgo del cantante Charly Maucher, tal y como Panka dispuso. Para complicar aún más las cosas, a finales de la década del 2000, Werner Nadolny -otro de los miembros históricos de Jane- creó su propia banda (Werner Nadolny’s Jane).

El álbum con el que debutaron, “Together”, es un trabajo muy interesante, al menos en mi opinión; se compone de seis temas: “Daytime” (mi preferido junto con “Spain”), “Wind”, “Try to Find”, “Spain”, “Together” y “Hangman”; podéis escuchar el disco entero en esta lista de reproducción o, si lo preferís, canción a canción en los enlaces que acabo de dejar. En el tema elegido para hoy, “Spain”, se identifican bien los principales elementos que caracterizan el sonido de este Lp: un órgano solemne con mucha presencia en todo el disco, una guitarra llorosa que también es protagonista, una voz rugosa, más próxima a la psicodelia y al blues-rock que al progresivo setentero, y una potente y carismática batería que, en el tema que nos ocupa, en ocasiones se conduce a ritmo de saeta (o algo parecido). “Spain” comienza con una guitarra con cierto sabor hispano (la misma con la que acaba el tema), después entra el órgano y la voz para construir la parte melódica de la canción; en el minuto 2:44 tenemos el primer cambio, con un teclado más agresivo que, en el minuto 4:32, cede el testigo a la guitarra, cuyo dominio se extiende hasta el minuto 8:41, en un efecto de crescendo épico al que contribuye esa batería a la que antes hacíamos referencia; tras esta parte iniciamos el fragmento final, en el que volvemos a recuperar la melodía inicial.

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