Crosby, Stills & Nash. “Teach Your Children”

David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash publicaron su primer e imprescindible álbum en 1969, ya hablamos de él a propósito del tema “Suite: Judy Blue Eyes”. Su siguiente Lp fue “Déjà Vu” (1970), más eléctrico y rockero que el anterior y tan bueno como aquel; volvieron a contar con Dallas Taylor a la batería y a las percusiones e invitaron a otros musicos como Greg Reeves al bajo, John Sebastian a la armónica, Jerry García, de Grateful Dead, a la pedal steel guitar y, sobre todo, a Neil Young (ex Buffalo Springfield), que se incorporó a la banda como miembro de pleno derecho. “Déjà Vu” contiene diez temas, dos compuestos por Crosby, dos por Nash, dos por Stills y dos por Young; “Everybody I Love You” corresponde a Stills y Young, mientras que “Woodstock” es una versión del original compuesto por Joni Mitchell. Precisamente esta última canción fue la única que grabaron juntos todos los miembros de la banda, el resto de cortes fueron grabados en sesiones individuales de cada uno de los miembros del grupo con el resto de músicos que intervinieron en cada canción, de tal manera que Neil Young no aparece en todos los cortes, al igual que el resto de músicos invitados o contratados. Este álbum llegó al número uno de la lista estadounidense Billboard 200, y dio lugar a tres singles: “Woodstock”, “Our House” y “Teach Your Children”. Este último tema, el que nos ocupa, fue compuesto por Graham Nash cuando aún formaba parte de The Hollies; no contó con la presencia de Neil Young, pero sí con la de Dallas Taylor y la del siempre interesante Jerry García.

Graham Nash, fotógrafo y coleccionista de fotos, tomó la inspiración para escribir esta canción de una fotografía de Diane Arbus en la que se veía a un niño, de aspecto algo enfermizo y mirada psicótica, con una bomba de mano de juguete en el neoyorkino Central Park; pensó en la manera de transmitir ciertos mensajes de los adultos a los niños y en cómo éstos pudieran repercutir sobre ellos, y decidió escribir una canción –uno de los himnos hippie por excelencia- con la concordia entre jóvenes y adultos como bandera, un canto a la comprensión entre padres e hijos, al respeto a las diferencias y al aprendizaje intergeneracional. Os dejo con un par de bonus track de esta melodía; en el primero podemos ver una actuación en directo del trío clásico, mientras que el segundo nos ofrece la grabación que se hizo en 1984 para el álbum “Red Hot+Country”, auspiciado por la Red Hot Organization, institución dedicada a combatir el SIDA a través de la cultura pop. Esta versión está interpretada por Suzy Bogguss, Alison Krauss, Kathy Mattea y los propios Crosby, Stills y Nash.

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Gentle Giant. «Nothing At All»

Lo comentábamos en la entrada que dedicamos al tema «Man-Erg«, de la banda Van Deer Graaf Generator, hay grupos de rock progresivo incómodos de escuchar incluso para los más fieles seguidores de este género musical. Hoy os quiero hablar de la formación británica Gentle Giant, probablemente la banda de rock progresivo menos conocida de entre las más importantes, y eso que su propuesta fue una de las más atrevidas e interesantes de cuantas aparecieron en la década de los setenta; casi todo el mundo ha oído hablar alguna vez de Yes, King Crimson o Emerson, Lake & Palmer, sin embargo sólo los amantes del rock sinfónico conocen a Gentle Giant, hay quien dice* que es «uno de los secretos mejor guardados del progresivo». No es fácil familiarizarse con su música, francamente experimental, poco amable para el gran público, sin embargo lo que nos ofrecen es originalidad, creatividad, electicismo, atrevimiento y calidad a raudales; escuchar un disco de Gentle Giant es ir de sorpresa en sorpresa por la instrumentación utilizada, por la irrupción de elementos procedentes de otras latitudes musicales (folk, blues, jazz, música clásica, hard rock o melodías de tipo medieval) y por sus imprevisibles planteamientos. El grupo se creó en 1970, en torno a los virtuosos multi-instrumentistas hermanos Shulman (Ray, Phil y Derek), a ellos se unieron Gary Green, Kerry Minnear y Martin Smith; esta formación es la que hizo frente a los trabajos de grabación que condujeron al primer álbum de la banda («Gentle Giant«, 1970), con una portada de las más recordadas del rock progresivo, en la que se puede ver una representación de su gigante sosteniendo con las manos a todos los integrantes del grupo; recordemos que, al parecer, ese «amable gigante» fue Robert Wadlow, el hombre más alto del que se tenía registro (medía 2,72 metros).

La canción protagonista de esta entrada es «Nothing At All», una de las más largas de esta formación, poco dada a las clásicas suites de veinte minutos y, sin embargo, también una de las más asequibles de Gentle Giant. Por supuesto, os recomiendo que escuchéis todo el disco, donde incluso os podéis encontrar con sorpresas como «The Queen«, la última canción de este Lp, una particularísima versión del himno británico anterior a la realizada por Queen, la banda de Freddie Mercury. «Nothing At All» tiene tres partes relativamente bien diferenciadas; el tema comienza con un segmento muy melódico, como medieval-folk, con mucha presencia de voz y guitarras, que va endureciéndose con la entrada de la guitarra eléctrica; en el minuto 4:30 comienza un sorprendente solo de batería entremezclado con una melodía clásica ejecutada con teclados que, posteriormente, se acerca al jazz, esta segunda parte de la canción es brillante por cuanto batería y teclados, más que caminar de manera armoniosa, se conducen deliciosamente desarmonizados; el solo de batería finaliza hacia el minuto 7:40, momento en el que recuperamos la melodía inicial, que nos lleva hasta el final del tema.

* Díaz, Alberto & Martínez, Xavi. Discos Conceptuales. 150 títulos imprescindibles. Barcelona: Lenoir, 2011 (pág. 47).

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Dr. Hooke. «Sylvia’s Mother»

Imaginaos la siguiente escena (estamos a principios de los años setenta): un chico llama desde una cabina a su ex-novia y, en lugar de contestar ella, lo hace su madre. No parece que el muchacho sea santo de su devoción, así que le comunica que su hija no puede atender el teléfono porque está muy ocupada tratando de rehacer su vida: Sylvia es feliz, ¿por qué no la dejas en paz? Él comienza a ponerse nervioso y pide, por favor, hablar con ella para decirle adiós. La madre se mantiene firme: está haciendo las maletas y va a reunirse con su novio para casarse, lo que menos le conviene ahora es hablar contigo, entristecerse y dudar si se queda o se va. En medio de esta conversación, al chaval le comunican que introduzca cuarenta centavos si quiere continuar hablando; su nerviosismo se incrementa: «¡por favor, señora, tengo que hablar con ella! Voy a ser breve, sólo quiero decirle adiós. La madre no afloja: Sylvia tiene que tomar el tren de las nueve; mientras, nuestro protagonista escucha cómo la señora le recuerda a su hija que coja un paraguas porque está lloviendo; gracias por llamar, añade la madre, pero no lo vuelva a hacer. La operadora está empeñada en rematar al chico: añada cuarenta centavos más … ¡Por favor tengo que hablar con ella, sólo quiero decirle adiós! Ante este relato tenemos dos opciones: llorar de pena por el pobre chaval o hincharnos a reír por lo hilarante de la situación. Esta es la historia que nos cuenta «Sylvia’s Mother», una de las canciones más conocidas y exitosas de la banda estadounidense Dr. Hooke. Aunque en su momento conmovió a muchos jóvenes, que se identificaban y sufrían con lo que allí se contaba, yo me niego a aceptar que un grupo tan alocado, divertido y gamberro como Dr. Hooke no añadiera su parte de parodia a esta historia cotidiana de desamor, basada en una vivencia personal de Shel Silverstein, el compositor del tema. Esta banda se creó en 1967, con el nombre inicial de Dr. Hooke & The Medicine Show, en alusión a los charlatanes que vendían remedios milagrosos y al Capitan James Hook («Capitán Garfio»), el personaje de Peter Pan. Publicaron su primer álbum («Dr. Hooke«) en 1971, un trabajo de country-rock en el que se incluía «Sylvia’s Mother», canción que ha tenido algunas versiones, como las debidas a Bobby Bare, Bon Jovi o Sacha Distel, por mencionar algunas, aunque probablemente ninguna pueda compararse con el original. Aquí y aquí podéis ver a Dr. Hooke en directo interpretando esta melodía.

Van Halen. «Eruption»

En una vieja entrada, dedicada al guitarrista de jazz Stanley Jordan, os hablaba del “tapping”, una técnica que consiste en presionar las cuerdas de la guitarra con las dos manos, en lugar de lo más habitual: presionar y rasgar. Músicos como Jimi Hendrix, Steve Hackett, Jimmy Page o Brian May utilizaron este recurso de manera ocasional, aunque quienes lo desarrollaron, lo popularizaron y lo asumieron como algo propio fueron el mencionado Stanley Jordan, en los años ochenta y, en los setenta, el holandés nacionalizado estadounidense Eddie Van Halen, uno de los grandes guitarristas que ha dado el rock, de los más innovadores y de los que más huella han dejado en posteriores generaciones de guitarristas. La familia Van Halen se instaló en California durante los años sesenta, procedente de Nimega (Holanda); Jan Van Halen, el padre de Eddie y Alex, era músico y consiguió transmitir esta pasión a sus hijos; ambos estudiaron piano y, posteriormente, uno la batería (Eddie) y el otro la guitarra (Alex) aunque, con el paso del tiempo, cambiarían los instrumentos. Tras tocar en varios grupos, crearon otro al que inicialmente denominaron Mammouth, un nombre que ya existía, por lo que tuvieron que cambiarlo por el de Van Halen, a propuesta del cantante de la banda, David Lee Roh. La formación inicial quedó cerrada con el bajista Michael Anthony; este cuarteto (Alex, Eddie, David y Michael) fue el que hizo frente a las tareas que condujeron a la grabación de su homónimo primer álbum, publicado en 1978; un trabajo de hard rock excelente, en el que Eddie dio rienda suelta a su talento como maestro del “tapping” (al parecer, en sus primeras actuaciones en directo se ponía de espaldas al público, para que nadie le pudiera copiar su técnica). En este álbum destacan temas como “Runnin’ with the Devil”, “Ain’t Talkin’‘Bout Love”, “Atomic Punk”, la conocida versión del “You Really Got Me” de los Kinks o “Eruption”, uno de los temas escritos para guitarra más virgueros y difíciles que existen, como podréis comprobar en el vídeo destacado de esta entrada. También es una de las piezas más imitadas, aunque nadie ha conseguido darle el timbre personal de Eddie, tal vez porque la guitarra con la que tocó en este disco fue fabricada por él mismo, de manera un tanto chapucera, tratando de combinar las peculiaridades de las guitarras “Fender” y “Gibson”, no en vano a este instrumento creado por Eddie Van Halen se le conoce como “Frankenstrat”. “Eruption” no era inicialmente un tema de la banda, más bien era el calentamiento que utilizaba Eddie antes de iniciar las grabaciones de estudio; cuando el productor lo escuchó le pidió un par de tomas para poderlas grabar, eligiendo finalmente una de ellas, la incluida en el disco (aquí podéis escuchar la versión original de estudio). Esta pieza apenas dura dos minutos, aunque en directo solía extenderse; aquí, por ejemplo, tenéis una versión de once minutos de duración. Para finalizar, me gustaría que prestarais atención a esta interesantísima versión interpretada al banjo por Dennis Caplinger, incluida en un disco homenaje a Van Halen hecho en clave bluegrass («Strummin’ with the Devil: The Southern Side of Van Halen«).

Smash. «El Garrotín»

“En 1967 yo recorría los clubes sevillanos con mi guitarra. No tenía ni un duro, así que tocaba un poco y me invitaban a una copa. Todo el mundo de Sevilla me conocía de verme así. Un día, justo cuando Gong se iban a disolver, pasé por el club Don Gonzalo, y su dueño, Gonzalo García Pelayo, me preguntó si quería tocar unas canciones. Allí estaba el equipo de Gong, que por lo visto yo podía usar. Entonces formé Smash pensando en Julio Matito y en Antoñito, a los que ya había visto en el club Yeyé, que estaba en la calle Alfonso XII” (Gualberto García, líder de Smash. Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 566).

Gualberto García (guitarras, sitar, clavicordio), Julio Matito (bajo, voz) y Antonio Rodríguez (batería) fueron los creadores y el núcleo duro de Smash, banda sevillana creada a finales de los sesenta, a la que se suele considerar como pionera del rock andaluz; de hecho, grupos como Triana, Alameda, Guadalquivir, Cai, Mezquita o Goma, por mencionar sólo algunos, son hijos del sonido Smash, una manera de entender el hipismo, el underground y los movimientos musicales de aquella época (blues-rock, psicodelia, jazz-rock, rock progresivo, etc.) en clave andaluza, con el flamenco como protagonista. Así se expresaba, sobre este particular, Gonzalo García Pelayo, mánager de esta formación: “Smash es el primer grupo en darse cuenta que hacer lo de Frank Zappa y Jimi Hendrix no tiene mucho sentido siendo sevillanos. Por qué no mezclar todo eso un poco con el flamenco y los gitanos” (Domínguez, Salvador. Op. cit., pág. 568). Existe un documento, titulado “Manifiesto de lo borde”, atribuido a Smash (algunos dicen que escrito por Julio Matito, otros por Gonzalo García Pelayo), que es toda una declaración de intenciones de lo que pretendía este grupo, caracterizado por una ansia voraz de libertad creativa y una visión de la vida alejada de tópicos y convencionalismos:

“I. No se trata de hacer ‘flamenco-pop’ ni ‘blues aflamencado’, sino de corromperse por derecho. II. Sólo puede uno corromperse por el palo de la belleza. III. Imáginate a Bob Dylan en un cuarto, con una botella de Tío Pepe, Diego el del Gastor, a la guitarra, y la Fernanda y la Bernarda de Utrera haciendo el compás, y dile: canta ahora tus canciones. ¿Qué le entraría a Dylan por ese cuerpecito? Pues lo mismo que a Manuel [Manuel Molina, miembro de Smash] cuando empieza a cantar por bulerías con sonido eléctrico”.

Grabaron varios singles y dos discos de estudio (“Glorieta de los lotos”, 1970; y “We come to smash this time”, 1971); cuando preparaban su siguiente trabajo, tras publicar su exitoso single “El Garrotín / Tangos de Ketama” (1971), Gualberto abandonó la formación para iniciar su carrera en solitario, y el resto decidieron dar por finalizada esta aventura. Unos años después intentaron retomar el grupo con nuevos temas, incluso actuaron en el programa de televisión “Musical Express”; lamentablemente, al día siguiente de la grabación, Julio Matito fallecía en un accidente de coche (aquí podéis ver esta última actuación de Smash). “El Garrotín” fue el éxito más importante de los sevillanos, un tema aparentemente pachanguero pero con más enjundia musical de lo que parece, en el que se puede apreciar ese mestizaje característico de Smash: rock mezclado con flamenco, en este caso los acordes fundamentales del palo conocido como “Garrotín”, una variante del tango flamenco, de origen incierto (cuadrillas gitanas de zambras del Sacromonte, gitanos de Lérida y Tarragona, incluso hay quien lo emparenta con las “garrotiadas” asturianas), claramente identificable por su estribillo: “Al garrotín, al garrotán, a la vera, vera, vera de San Juan”.