Dejando a un lado a cantantes melódicos y latinos, flamencos, algún que otro grupo de rock, cantautores y más recientemente formaciones indie, en España siempre ha gustado mucho el pop y, además, se ha practicado con profusión y calidad, especialmente en algunos períodos como los sesenta, los ochenta y los noventa. Los setenta no fueron malos para el rock, a menudo canalizado a través del movimiento conocido como rock urbano; sin embargo, a finales de esta década ya estaba siendo apartado en favor de las nuevas propuestas musicales y vitales procedentes de las islas británicas; en este contexto es cuando empiezan a aparecer grupos cercanos al punk, al post-punk o a la new wave, casi todos ellos se mostraban muy cómodos con los planteamientos contraculturales, con la provocación y con la idea de que para hacer música no hacía falta saber mucho, sólo disfrutar con ella. A esta primera hornada del pop español, coloquialmente conocida como «La Movida», pertenecen grupos como Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides, Paraíso, Parálisis Permanente, Aviador Dro, Derribos Arias, Zombies, Radio Futura, Nacha Pop o la Mode, por citar sólo algunos. Unas pocas bandas evolucionaron con el paso de los años, desplazándose hacia el pop y el pop-rock y mejorando en calidad musical; de esta manera se unirían a la segunda generación de grupos que fueron apareciendo durante los ochenta y los noventa, desde mi punto de vista más interesantes que los primeros: La Guardia, El Último de la Fila, Tam Tam Go, Duncan Dhu, Danza Invisible, Héroes del Silencio, Los Rodríguez, Los Ronaldos, Loquillo, etc. Gabinete Caligari se formó en 1981, en plena «Movida», por tres estudiantes universitarios de Madrid: Jaime Urrutia (voz, guitarra), Fernando «Ferni» Presas (bajo) y Eduardo «Edi» Clavo (batería); sus influencias afterpunk y su conexión con Eduardo Benavente (líder de Parálisis Permanente) les llevaría a componer unas melodias oscuras, con letras provocativas, que poco a poco irían abandonando en favor de nuevos sonidos, más luminosos, incluso fueron llamados los padres del «rock torero» debido a su éxito «El calor del amor en un bar». En mi opinión, el salto de calidad lo dieron con su álbum «Camino Soria» (1987), uno de los mejores discos que ha dado el pop español, con grandes canciones como «Tócala Uli» -en homenaje al fallecido saxofonista de la banda, Ulises Montero-, «Pecados más dulces que un zapato de raso» -compuesta a partir de un poema inédito de Eduardo Haro Ibars-, «Suite Nupcial«, «La sangre de tu tristeza«, «Como un pez» o el tema que da nombre al disco, dedicado a la que fuera pareja sentimental de Jaime Urrutia, Teresa Verdera, hermana de Juan Verdera, bajista de Derribos Arias; «Camino Soria» es un bello homenaje a Soria y a la poesía, con referencias explícitas a Antonio Machado, Gustavo Adolfo Becquer, la ribera del Duero y el Monte de las Ánimas.
Autor: Raúl
Procol Harum. «Repent Walpurgis»
Para la mayor parte del público Procol Harum es el grupo de «A Whiter Shade of Pale«, una balada romántica que animó los guateques a finales de los sesenta. Sin embargo, esta canción, el disco del que forma parte y la propia banda tuvieron más trascendencia en la música rock de lo que pudiera parecer. Procol Harum se formó en Londres a partir de una agrupación primigenia (The Paramounts) de la que formaron parte Gary Brooker (voz, piano) y Robin Trower (guitarra, voz), a ellos se unieron Keith Reid (letrista), Matthew Fisher (órgano), Ray Royer (guitarra), David Knights (bajo) y B.J. Wilson (batería). «A Whiter Shade of Pale» fue publicada, como single, en mayo de 1967, aunque no fue incluida en el primer álbum de estudio de la banda («Procol Harum», 1967), sí en la edición que se hizo para el mercado estadounidense y en posteriores reediciones, como ésta que podéis escuchar a través de youtube, con once bonus track. El sonido de este Lp se sitúa entre el pop beat, el soul, el R&B, la psicodelia y el rock sinfónico. Se trata de un trabajo de obligada escucha para todos los amantes del órgano Hammond, de las buenas melodías y para quienes deseen investigar sobre los orígenes del rock progresivo. En este álbum destacan temas como el ya citado «A Whiter Shade of Pale», «Conquistador«, «Something Followed Me«, «She Wandered Through The Garden Fence«, «Cerdes«, «Kaleidoscope» o «Repent Walpurgis», instrumental probablemente dedicado a la Noche de Walpurgis que, en mi opinión, es el mejor corte, con un órgano Hammond emocionante y cautivador, bien apoyado por el piano y la guitarra eléctrica (de las pocas veces que es protagonista en este disco). Disfrutad con esta maravillosa melodía, escrita por el teclista Matthew Fisher a partir de obras de Johann Sebastian Bach y Charles-Marie Vidor; pensad que es un tema de rock sinfónico publicado en fecha muy temprana (1967), coetáneo del «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band» (1967) de los Beatles, de los primeros trabajos de The Mother of Invention o del álbum «The Thoughts of Emerlist Davjack» (1967) de The Nice, y anterior a otras obras que suelen considerarse como pioneras del rock progresivo, como «Days of Future Passed» (1967) de los Moody Blues, «In-A-Gadda-Da-Vida» (1968) de Iron Butterfly, «A Saucerful of Secrets» (1968) de Pink Floyd, «Anthem» (1968) o «April» (1969) de Deep Purple, «In the Court of the Crimson King» (1969) de King Crimson, o el álbum «Emerson, Lake & Palmer» (1970). Ésta es la versión de estudio y aquí tenéis una interpretación en directo de 1968, aunque hoy he preferido mostraros, como vídeo destacado, una actuación en vivo fechada en 1971 llena de fuerza y con un claro incremento de los planteamientos progresivos, que apenas habían sido esbozados en el original de estudio. Por último, os dejo una interesante y rara versión a cargo de The Shiver, banda suiza de la misma época que Procol Harum.
Marina Rossell / Alexandra Masangkay. «Yo te diré»
El Tratado de París, firmado el 10-XII-1898, puso fin a la guerra entre Estados Unidos y España; Cuba declaró su independencia -bajo el control norteamericano- mientras que las antiguas posesiones españolas en Puerto Rico, Guam y Filipinas fueron entregadas a los Estados Unidos, en el último caso con una indemnización por medio de veinte millones de dólares. Sin embargo, hubo un puñado de soldados españoles, conocidos como «los últimos de Filipinas», que entregaron sus armas casi seis meses después de firmado el Tratado de París. Desconocedores de la situación, cincuenta y tantos militares decidieron hacerse fuertes en la iglesia de Baler, situada en la isla de Luzón, ante el ataque de los nativos filipinos que ansiaban la independencia. El sitio de Baler duró 337 días; durante este período fueron constantes los llamamientos de los sitiadores para que se entregaran; trataron de explicarles la situación, les enviaron periódicos y documentos de la época en los que se hablaba de la rendición española, incluso algunas autoridades militares españolas y representantes religiosos acudieron al sitio de Baler, sin conseguir nada. Sólo decidieron rendirse cuando vieron en los periódicos ciertas noticias que, en su opinión, era imposible que los filipinos las hubieran falsificado. Se entregaron el 2 de junio de 1899 aunque, tal y como quedó reflejado en el Decreto de la República de Filipinas de 30-VI-1899, no fueron considerados como prisioneros por las autoridades de aquel territorio, «sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país». En el preámbulo de este Decreto se les reconocía haberse «hecho acreedores á la admiración del mundo (…) por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres, aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, han defendido su Bandera por espacio de un año (…)»
En 1945 se estrenó en nuestro país la película titulada «Los últimos de Filipinas«, dirigida por Antonio Román y protagonizada, entre otros, por Fernando Rey, Tony Leblanc, Manuel Morán, José Nieto o Nani Fernández, actriz muy recordada por su interpretación de la canción «Yo te diré», compuesta por Enrique Llovet y Jorge Halpern para este film. Esta habanera-bolero ha sido versionada por diferentes cantantes españoles y latinoamericanos. Son más o menos conocidas, con acierto desigual, las de Antonio Machín, Karina, Clara Montes, Elder Barber, Alberto Pérez, Paloma San Basilio, Pablo Carbonell, El Consorcio o Rosa León. Sin embargo, hoy os voy a proponer sólo dos versiones: la de la cantautora catalana Marina Rossell, en concreto la que formó parte de su álbum «Ha Llovido» (1996); y la incluida en «1898. Los últimos de Filipinas» (2016), una nueva película en torno al sitio de Baler, cantada por la bellísima Alexandra Masangkay, integrante de este reparto. Esta vez he tenido más dificultades de las habituales para elegir vídeos; para el primero no me ha quedado más remedio que recurrir a spotify, mientras que el segundo lo he tenido que construir yo mismo a partir del momento en el que aparecen los títulos de crédito al final de la película, espero no quebrantar ninguna normativa sobre derechos de autor.
Iglesia de San Luis de Tolosa, lugar donde tuvo lugar el sitio de Baler
Decreto de la República de Filipinas, de 30-VI-1899, firmado por el Presidente de la República Emilio Aguinaldo y el Secretario de la Guerra, Ambrosio Flores

Alcatrazz. «Jet to Jet»
A finales de los setenta el hard rock comenzaba a confundirse con el heavy metal, tanto en lo relativo al sonido como en lo concerniente a la estética de los músicos que lo practicaban. Lo habitual eran los pantalones vaqueros ajustados, las camisetas, las cazadoras de cuero y, sobre todo, el pelo largo, la verdadera seña de identidad de este colectivo. En este contexto, Ritchie Blackmore decidió sustituir a Ronnie James Dio por Graham Bonnet para el puesto de cantante en su grupo Rainbow. Bonnet, sin embargo, vestía y peinaba de manera diametralmente opuesta a la de sus compañeros: pelo corto, gafas de sol, camisas, chaquetas y trajes, algo así como un híbrido entre Buddy Holly y cualquier mafioso de la película «El Padrino» o de la serie «Los Soprano»(en esta versión directo del tema elegido para hoy lo podéis comprobar); el propio Bonnet ha reconocido que su look no fue muy del agrado del jefe: «(…) de hecho, lo único que a Ritchie Blackmore no le gustaba de mí era mi pelo corto (…) Cuando entré en Rainbow fue como un shock, todos los miembros de la banda pensaron que yo me iba a dejar crecer el pelo pero dije que no quería porque no es mi estilo y todavía lo pienso. De hecho sigo todavía con el mismo pelo corto. Al final la única explicación es mi gusto por la música y el look de los 50, nada más». En esta misma entrevista Bonnet reconocía que el hard rock era algo nuevo para él, pero acabó gustándole; de tal manera que, cuando salió de Rainbow, decidió crear una banda de este mismo estilo que acabaría denominándose Alcatrazz. Para ello se unió al bajista Gary Shea, al batería Jan Uvena, al teclista Jimmy Waldo y a un joven guitarrista de gran talento, como Blackmore, que se distinguía por su ritmo endiablado y por lo rápido que movía los dedos sobre el mástil, el sueco Yngwie Malmsteen. Juntos grabaron dos discos: «No Parole From Rock ‘n’ Roll» (1983) y el directo «Live Sentence» (1984). Después Malmsteen abandonó el grupo, siendo sustituido por otro virtuoso de las seis cuerdas: Steve Vai; con él publicaron «Disturbing the Peace» (1985). El último disco de Alcatrazz fue «Dangerous Games» (1986), en el que intervino Danny Johnson en sustitución de Steve Vai. En 1987 se disolvía el grupo, aunque Graham Bonnet trataría de reactivarlo en 2006 bajo el nombre de Alcatrazz Featuring Graham Bonnet. Volviendo a su primer trabajo, «No Parole From Rock ‘n’ Roll«, está lleno de excelentes canciones, como «Island on the Sun«, «Hiroshima Mon Amour«, «Incubus«, «Starcarr Lane«, «Too Young to Die, Too Drunk to Live«, «Big Foot» o «Jet to Jet», compuesta por Bonnet y Malmsteen, en la que se puede escuchar al primero al límite del esfuerzo vocal y de la afinación.
Jim Croce. «I Got A Name»
Al igual que Janis Joplin, el cantante y compositor estadounidense Jim Croce nació en enero de 1943, aunque apenas puedo vivir tres años más que ella; falleció el 20 de septiembre de 1973, a los treinta años, víctima de un accidente aéreo en el que también perdieron la vida el guitarrista Maury Muehleisen -con veinticuatro años-, el piloto, el copiloto y varios acompañantes de los artistas, quienes habían subido al avión, rumbo a Texas, tras la finalización de su último concierto en el Prather Coliseum de Natchitoches (Louisiana -EE.UU.-). Jim Croce se inició en la música durante la década de los sesenta, primero a través de varias formaciones universitarias que actuaban en locales y en campus universitarios y, posteriormente, junto a su esposa (Ingrid Jacobson); a esta primera etapa pertenecen los álbumes «Facets» (1966) y «Jim & Ingrid Croce» (1969). Desencantados con el negocio de la música y agobiados por las deudas, Ingrid y Jim decidieron abandonar esa profesión e irse a vivir a su antigua casa en Philadelphia; Jim se puso a trabajar en la construcción y como camionero para dar de comer a su familia, mientras seguía escribiendo canciones inspiradas en su nueva vida entre camiones, bares de carretera y compañeros de fatiga. En 1970 se reencontró con un antiguo compañero de universidad, él le presentó a Maury Muehleisen, con quien acabaría retomando su carrera musical. Grabó su tercer álbum («You Don’t Mess Around With Jim») en 1972 y el siguiente en 1973, titulado «Life and Times»; dos meses después fallecía, publicándose su último Lp -ya de manera póstuma- en diciembre de ese mismo año; se tituló «I Got a Name«, un disco de folk-rock muy bonito y muy bien cantado, con algunos temas más volcados hacia el heartland rock y otros hacia el country, en el que destacan cortes como «Lover’s Cross«, «Five Short Minutes«, «Thursday» y los dos más conocidos: «I’ll have to Say I Love You in a Song» y «I Got a Name», canción no compuesta por él sino por Charles Fox y Norman Gimbel, que nos habla de herencias compartidas, identidades y sueños cumplidos y por cumplir. Seguro que muchos de vosotros la habréis escuchado en «Django Desencadenado«, la película de Quentin Tarantino, aunque antes ya había sido incluida en otras bandas sonoras cinematográficas, como las de «El Último Héroe Americano» o «Invencible«. Y para terminar, aquí os dejo un vídeo en el que podéis ver a Jim Croce en directo.