Motown y Stax Records probablemente fueron las dos discográficas dedicadas al soul más importantes que hubo en los años sesenta. La primera era una compañía de negros que más bien iba dirigida a un público blanco virginal, incapaz de meterse en líos o de verse involucrado en peleas callejeras, deseoso de escuchar temas pop intrascendentes, a menudo almibarados, en ocasiones incluso algo ñoños; formaron parte de la Motown bandas y solistas como The Marvelettes, Smokey Robinson, The Supremes, The Temptations, etc. Stax Records fue fundada por dos hermanos blancos (Jim Stewart y Estelle Axton), pero su corazón era totalmente negro; su alineamiento hacia el blues, el R&B y el funk nos ofrecía una propuesta más salvaje que la de la Motown, una música pensada desde las entrañas para bailar y amar, que se identificaba muy bien con el sentir de las comunidades negras más desfavorecidas; entre las formaciones más destacadas de este sello discográfico figuran Otis Redding, Sam & Dave, Isaac Hayes, Willie Dixon o Booker T. & The M.G.’s, una de las primeras bandas interraciales que hubo, quienes habitualmente se ganaban la vida como grupo de acompañamiento de otros artistas hasta que compusieron “Green Onions”. Tal y como nos cuenta Tony Soulman, esta melodía instrumental fue compuesta, en 1962, por Steve Cropper (guitarra), Booker T. Jones (órgano), Al Jackson Jr. (batería) y Lewie Steinberg (bajo) en uno de los habituales descansos que tenían cuando trabajaban como músicos de sesión; así nos lo cuenta el guitarrista Steve Cropper: “Inmediatamente supe que “Green Onions” era un hit. Fui con la grabación a ver a Reuben Washington, un DJ amigo en la WLOK, la radio de Memphis. Lo puso para escucharlo dentro del estudio, escuchó la intro y la mitad de la primera vuelta y lo detuvo sin decir nada. Lo mandó al aire … cuatro veces! Me dijo ‘Cropper, esto es lo mas funky que escuché en mi vida’”. Cuando empezaron a llamar a la radio preguntando por el título del tema, por sus compositores e intérpretes, no supieron qué decir porque, en realidad ni tenían nombre como grupo ni habían puesto título a la canción. Construido sobre una potentísima base rítmica de bajo y batería, inusual en aquella época, una agresiva guitarra y un inconfundible riff de órgano Hammond (en esta web enseñan cómo tocarlo), pronto se hizo irresistible para las versiones: Bill Justis, Tom & Jerry, The Ventures, The Surfaris, Count Basie, Jan Akkerman, Roy Buchanan, Blues Brothers, Jon Lord & The Hoochie Coochie Men, Tom Petty & The Hearthbreakers, Johnny Thunders o las dos destacadas de hoy para acompañar al original. Una de ellas, la de le Brian Auger and The Trinity, desde la psicodelia, publicada en 1965; la otra, la de Al Kooper & Mike Bloomfield en el ámbito del blues-rock, un directo recogido en el álbum “The Live Adventures of Mike Bloomfield and Al Kooper”. Para finalizar, os recomiendo que escuchéis el tema “Beat Breakfast”, del grupo Big Boss Man, recogido como “parecido razonable” por la web Similar Rock, Similar Pop.
Autor: Raúl
R.E.M. «Imitation of Life»
«Reveal» (2001) es uno de los últimos álbumes de R.E.M., la banda norteamericana de rock alternativo formada en 1980 por Michael Stipe (voz), Peter Buck (guitarra), Mike Mills (bajo) y Bill Berry (batería). Estamos ante uno de los grupos que más discos ha vendido en la historia de la música, y lo ha logrado gracias a un estilo con reminiscencias underground que, en principio, no era el dominante y más comercial en aquella época, en la que se preferían otros géneros como el hair metal, el pop, incluso el punk. Pero todo era misterioso, enigmático y envolvente en R.E.M., desde las letras hasta su sonido, pasando por el nombre de la formación que, como bien saben todos sus seguidores, hace alusión al sueño R.E.M. (Rapid Eye Movement), habitual en los mamíferos. Tras algún single y EP, grabaron su primer álbum («Murmur», 1983), un excelente debut que tendría su continuidad en los discos que vendrían después, trabajos como «Reckoning» (1984), «Life Rich Pageant» (1986), «Document» (1987), «Out of Time» (1991), «Automatic For the People» (1992), «Up» (1998) o «Reveal» (2001), por citar los mejor valorados por crítica y público. No conozco en profundidad toda la obra de esta banda, pero los discos que he escuchado de ellos me gustan, me relajan y me ayudan a concentrarme, una sensación parecida a la que tengo cuando escucho rock sinfónico. Siempre me ha gustado «Reveal», su duodécimo álbum, con esos tonos pop, electrónicos y acústicos que confieren al álbum un sonido muy especial, algo que se evidencia en temas como «I’ve Been High«, «The Lifting«, «All The Way to Reno«, «She Just Wants to Be«, «I’ll Take the Rain» o el más famoso de todos, tal vez el último gran éxito de R.E.M. antes de su disolución en 2011: «Imitation of Life», inspirado en la película del mismo título dirigida por Douglas Sirk. Tal vez sea la canción más alegre del disco, al menos en lo que a su ritmo se refiere, con una letra indescifrable para mí, marca de la casa, y un vídeo promocional de lo más sugerente, grabado y emitido en ciclos de veinte segundos con una técnica que permite mostrarnos la acción desde diferentes planos (aquí lo explican). Para finalizar, aquí tenéis una versión en directo siguiendo la moda unplugged de aquellos años.
Barclay James Harvest. «Dark Now My Sky»
A pesar de no ser una de las bandas más famosas del rock progresivo clásico, Barclay James Harvest es una de mis preferidas, al igual que sucede con los Moody Blues, grupo con el que, a menudo, se les ha comparado. En una entrada anterior, dedicada al tema «Mockingbird«, incluido en su segundo disco de estudio («Once Again», 1971), comentaba que empezaron a tocar en 1967 y que publicaron su primer álbum («Barclay James Harvest«) en 1970, con el sello discográfico Harvest; con esta compañía editaron sus primeros cuatro trabajos, en los que utilizaron una orquesta sinfónica de manera habitual. Después ficharían por Polydor, donde grabaron algunos de sus Lps más conocidos («Time Honoured Ghosts», 1975; «Octoberon», 1976; etc.), con un sonido menos orquestal y más eléctrico. Hoy quiero prestar un poco de atención a «Dark Now My Sky», el tema con el que estos británicos cerraron su primer disco de estudio, probablemente el más progresivo de todos los que formaron parte de este álbum, en el que el pop, la psicodelia y los arreglos orquestales son los protagonistas. Está compuesto por John Lee, guitarrista y vocalista de la banda, con arreglo orquestal debido al director musical Robert Godfrey. Tal y como indica la página web de esta formación, “Dark Now My Sky” es uno de los temas favoritos de sus seguidores y de alguno de los miembros de la banda; fue compuesto hacia 1968, aunque en una versión más sencilla, desprovista de orquesta; la introducción shakesperiana al inicio de la canción es del teclista Stuart “Woolly” Wolstenholme y la risa maniaca es de Robert Godfrey; está inspirado en la “Primavera Silenciosa”, un libro de Rachel Carson que, en 1962, trataba de advertir de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente, sobre todo en las aves, y de la contaminación generada por las industrias químicas. El otro día, en otro post de este blog, conversábamos en torno a la posible diferenciación entre los términos “rock progresivo” y “rock sinfónico”; a pesar de que hay gente que defiende y justifica esta separación, a mí siempre me han parecido sinónimos. “Dark Now My Sky” me sirve muy bien para apoyar este punto de vista; el uso de la orquesta sinfónica, imprescindible en este tema, sería algo propio del rock sinfónico, mientras que la estructura es la de una suite progresiva, con continuos cambios y alternancia instrumental. Comienza con una parte recitada, poco a poco va entrando la orquesta hasta que, en el minuto 2:28, entra la guitarra eléctrica, protagonista de esta canción, que sirve de hilo conductor a lo largo de toda la melodía, a veces sola, otras veces entremezclada con la orquesta. La parte cantada hace su aparición hacia el minuto 5 y finaliza en el minuto 7:37, dando paso a un incremento épico, del que también participan los teclados (a partir del minuto 9:50). Un tema bello, melódico y emocionante, ideal para quienes deseen acercarse al rock progresivo / sinfónico.
Renato Carosone / Quadro Nuevo / The Puppini Sisters. «Tu vuò fà l’americano»
Italia fue uno de los países que más se beneficiaron del Plan Marshall, una iniciativa estadounidense que, durante los años 1948-1951, repartió unos trece mil millones de dólares entre los países europeos devastados por la II Guerra Mundial; el país transalpino recibió unos mil doscientos millones de dólares, una cifra muy elevada que, sin duda, resultó fundamental en el proceso conocido como “El Milagro Económico Italiano”, nombre que recibió el período de crecimiento económico sostenido que experimentó Italia desde que finalizara la II Guerra Mundial hasta finales de los años sesenta. En las zonas del sur es donde más de evidenciaron los contrastes; la esencia agrícola y rural de estos territorios chocó con el progreso industrial y con las nuevas manifestaciones culturales y artísticas procedentes de los Estados Unidos. En este contexto es en el que se compuso, en 1956, la canción “Tu vuò fa l’americano”, obra del letrista Nicola Salerno (“Nisa”) y del cantante y compositor Renato Carosone, un napolitano que aprendió a tocar el piano en el Conservatorio de San Pietro a Maiella (Nápoles) y que, tras su paso como músico por las colonias italianas en África, inició su carrera en Italia; en 1960, en pleno éxito, abandonó la música para dedicarse a otros menesteres. El tema que nos ocupa, originariamente grabado en idioma napolitano, es uno de los más famosos de la dupla Carosone/Nisa, una canción concebida a modo de crítica divertida dirigida a esos napolitanos que siempre han vivido en el campo, muy apegados a las costumbres de su tierra que, como por arte de magia, en aquellos años de la posguerra intentaban imitar el estilo de vida americano: pantalones vaqueros, gorras, whisky con soda, béisbol, cigarrillos Camel y R&R, por supuesto, todo ello pagado por “la borsetta di mammà”.
La versión original de Renato Carosone apareció en la película “Totò, Peppino e le fanatiche” (1958), interpretada por él mismo junto a su banda de jazz, es el primer vídeo destacado de esta entrada. Es bastante conocida la interpretación que hizo Sophia Loren para la película “Capri” (1960) y, también, la de Jude Law, Rosario Fiorello y Matt Damon, que formó parte de “El Talento de Mr. Ripley” (1999). Entre las muchas versiones que hay de esta melodía, podemos mencionar las de The Ray Gelato Giants, Petinellis, Lou Bega, Tonino Carosone, Dany Brillant, The Brian Setzer Orchestra, Rita Pavone, Orquesta Platería o Vendetta, con letra en español, a ritmo de ska y en tono satírico; y hay otra muy conocida, la de los australianos Yolanda Be Cool, bajo el título “We no speak americano”. Además de todas estas interpretaciones os propongo otras dos muy singulares, precisamente las que hoy acompañan a Renato Carosone como vídeos destacados; la primera a cargo del cuarteto de jazz alemán Quadro Nuevo, con más de quince discos en su haber, muchos premios y aún en activo; la segunda, a un ritmo frenético, nos la ofrece el trío de swing vintage The Puppini Sisters, también en activo.
Black Sabbath. “Sabbra Cadabra”
Hay dos bandas de hard rock, Led Zeppelin y Deep Purple, que tuvieron un gran peso en el nacimiento del heavy metal; la primera portadora de la tradición del blues-rock presente antes en bandas como Cream o The Jimi Hendrix Experience; la segunda heredera de los sonidos psicodélicos y progresivos que, antes que ellos, ya habían desarrollado grupos como Iron Butterfly. En esta vertiente hardrockera, con elementos psicodélicos, progresivos o procedentes del blues, también podemos mencionar a otras formaciones pioneras del heavy metal como Steppenwolf, Grand Funk Railroad, Nazareth, Humble Pie, Vanilla Fudge, Uriah Heep, Blue Cheer, Budgie o Blue Öyster Cult. Sin embargo, hay otra que bien podría decirse practicaba el heavy metal antes de que se hubiera creado este género; no en vano, a Black Sabbath se le suele considerar el grupo creador del heavy metal. En su estilo se aprecian características que, con el paso de los años, se irían consolidando como señas de identidad de este colectivo: la ropa de cuero, el gusto por el color negro, la atracción satánica y un sonido endurecido, con relación al hard rock, que trataba de emular esa sensación lúgubre con una afinación más grave de lo habitual en los instrumentos, como una octava por debajo.
Black Sabbath se creó en 1968, a partir de Tony Iommi (guitarra), Ozzy Osbourne (voz), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería); primero se llamaron The Polka Tulk Blues Company, más tarde Polka Tulk y después Earth, hasta que tomaron su definitivo nombre en 1969, después de ver en el cine una película italiana de terror titulada -en inglés- «Black Sabbath» (1963). Los primeros discos de esta formación («Black Sabbath», 1970; «Paranoid», 1970; «Master of Reality», 1971; y «Black Sabbath, Vol. 4», 1972) tuvieron bastante éxito de público, no así por parte de la prensa especializada, algo que sí lograron con su quinto álbum de estudio, titulado «Sabbath Bloody Sabbath» (1973), cuya grabación estuvo marcada por el particular aquelarre, con las drogas como protagonistas, en el que se encontraban inmersos en aquella época. Tras un mes en Los Ángeles, totalmente infructoso, decidieron alquilar un castillo en Reino Unido; allí, en las mazmorras, encontraron la inspiración para componer un disco potente, que se iniciaba con uno de los riffs más característicos de este grupo, el del tema «Sabbath Bloody Sabbath«. Pero en este trabajo también habría espacio para las sutilezas acústicas («Pluff«) o para los teclados y los sonidos progresivos («Who Are You?» o «Spiral Architect«). Os animo a que escuchéis el disco entero; mientras tanto, os propongo el tema con el que finaliza la cara A, «Sabbra Cadabra» que, en su grabación, contó con un invitado especial: el teclista de Yes Rick Wakeman. Por último, os dejo la versión que, en 1998, hicieron los estadounidenses Metallica.